Opinión - 21/8/16 - 12:00 AM

Ella no se perdona aquello

Por: Por:Rómulo Emiliani Monseñor -

Monseñor Emiliani, soy una joven de 26 años, muy frustrada por mis pecados del pasado. Ya he confesado mis maldades, pero yo no me perdono algunas cosas. A los 19 años cometí un aborto. Tenía un novio del colegio y al entrar en la universidad me enamoré de un profesor de unos 30 años y casado. Dejé a mi novio y empecé a salir a escondidas con él. Este hombre era astuto, inteligente y me supo manipular. Tuve con él relaciones sexuales en varias ocasiones y no me cuidé casi nada. Era muy joven y mis emociones y hormonas me traicionaban. Me di cuenta de que no podía controlarme. Pues quedé embarazada y qué susto pasé. ¿Cómo les digo a mis padres? ¿Qué dirán mis amigas? Y cuando se enteren que es un profesor, qué escándalo se hará. Este señor, que en el fondo es un desgraciado, ya que casado enamora estudiantes y juega con sus sentimientos, al enterarse, de una vez me dijo que abortara.

Usted ya conoció a Cristo Jesús. Su corazón ha renacido y por lo tanto el Espíritu del Señor habita en usted. Si ya Dios la perdonó, ahora usted debe perdonarse. Mientras no lo haga seguirá con ese dolor y angustia. Quiero decirle que Dios es infinitamente misericordioso y no hay pecado que Él no perdone si nos arrepentimos. Él conoce su corazón, ha

visto su sufrimiento y Él la ha abrazado con su misericordia y le ha dicho. “yo te perdono, no pienses más en eso. Solamente te pido que no lo cometas más”. Acreciente su oración y siga experimentando el amor misericordioso del Señor.

Le pido no se vea como una asesina, sino como una persona que vivió momentos de tinieblas, oscuridad espiritual y que tenía mucho miedo y no supo enfrentarse a los problemas que vendrían con el nacimiento de la criatura. Era usted muy joven. Claro, sabemos que ese embrión era y es una persona. Que desde que el óvulo es fecundado ya hay vida humana. Pero quiero decirle que esa criatura no está muerta. Está con Dios en el cielo. Es un angelito más del Señor y que intercede todos los días por usted. Le pido que se perdone y olvide ya aquellos momentos, salvo para que sirva de lección en el futuro.

Y en cuanto al señor ese, el profesor, es el clásico don Juan, enamorador de mujeres que se aprovecha de su cargo y que después de estar un tiempo con la persona seducida, nada más ocurra algo como lo suyo, como rata abandona el barco que zozobra. Le pido vuelva a la universidad. Saque su carrera, programe bien su futuro

en cuanto a metas a realizar. Pídale al Señor le mande un buen muchacho y

así tener un santo noviazgo y matrimonio. Y recuerde que Dios la ama y con Él usted es invencible.