Ellos
Un refrán de hace 50 años señalaba en tono burlón "madre solo hay una, padre muchos o... ¡ninguno!". Este pensamiento se refería a un problema social que a través de los años se ha agudizado en Panamá. Ahora a los hogares incompletos se les conoce como "disfuncionales". Técnicos le echan la culpa de problemas con niños y jóvenes a la falta de un padre en la familia. Oficialmente una de cada tres familias está dirigida por una mujer. La Iglesia ha indicado que es necesario que las parejas antes de tener familia, deben conocer las responsabilidades que tendrán con un hogar.
Desgraciadamente en Panamá y en otros países del mundo en los últimos años se ha notado un aumento de embarazos en niñas y adolescentes, que en la mayoría de las veces no terminan en matrimonio. Una consecuencia de esta amarga realidad es la disminución del papel de los padres en la crianza de los hijos. Lógicamente esta circunstancia influye en la formación de los hijos. Algunos de ellos crecerán odiando a los padres y cuando tengan su propia familia pueda ser que repitan la situación de abandono, o al contrario, deseen ser "el mejor papá del mundo". Menos mal que a veces están tíos, abuelos, padrastros que desempeñan el papel paterno.
No podemos decir que en Panamá no existen familias completas. En diversos sitios públicos es frecuente ver a parejas jóvenes con sus hijos, donde el padre hace todo lo posible por desempeñar bien su paternidad. Claro que falta elevar los valores familiares, combatir el machismo que considera que la mujer está para encargarse de los hijos. También es necesaria la aplicación de las leyes de protección a los hijos, incluyendo la obligación de pagar pensiones alimenticias. Hay que anotar igualmente el aumento de la violencia doméstica, que en la mayoría de casos el varón ejerce contra la mujer. Aunque las estadísticas indican que un 10% de estas denuncias son interpuestas por los hombres en contra de mujeres.
Debemos tener cuidado y no generalizar en este tema. No podemos satanizar y decir que Panamá está lleno de malos padres. Tampoco podemos tratar de tapar la descomposición familiar que hay en este pequeño país, de la cual son responsables muchas personas. (¿Habrá que reinventarnos como sociedad?).
