Opinión - 09/9/14 - 12:43 AM

Enfermedades crónicas

Con preocupación observo registros de datos que reflejan el incremento de enfermedades crónicas no transmisibles, divulgados por el Centro de Investigaciones del Incap, durante la presentación del

Lic. Yadira Roquebert

Con preocupación observo registros de datos que reflejan el incremento de enfermedades crónicas no transmisibles, divulgados por el Centro de Investigaciones del Incap, durante la presentación del informe de logros y desafíos en la prevención y control de estas enfermedades.

Se trata de resultados que alcanzan a la población nacional y que se reflejan en la incidencia de ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares, cáncer, padecimientos respiratorios, asma y diabetes, clasificadas en la categoría de principales enfermedades.

En reiteradas ocasiones he compartido la experiencia vivida durante los cuatro meses que estuve recluida en un nosocomio nacional, recuperándome de una afección congénita. Allí fui testigo de la gran incidencia de padecimientos cardiacos y de diabetes, lo que implica el uso de tratamientos y medicamentos especiales para mantener estables a los pacientes, hombres y mujeres de todas las edades, que en un periodo de su vida, olvidaron una dieta saludable.

Y así como ellos, cuántos no circulan en el país, con sobrepeso, altos índices de glucosa, colesterol y triglicéridos; personas que quizás nunca se han detenido a realizarse exámenes de laboratorio anuales para conocer su estado real de salud; pero que no escatiman en costos al desayunar, todos los días, frituras cargadas de aceite, en las que la grasa se refleja en las bolsas de papel que utilizan para servirlos; en los almuerzos y cenas, las llamadas comidas chatarras que aumentan los efectos negativos del desayuno ingerido; aunado a ello, el dulce en sus diferentes formas y presentaciones, que incrementa los índices de glucosa permitidos.

La actitud del adulto llega a alcanzar a los hijos; ya se reportan niñas y niños con obesidad, debido a la alimentación que les ofrecen sus padres, quienes amparados en el "no tengo tiempo" les hacen consumir alimentos poco saludables y que ofrecen por medio del sistema de comida rápida.

Cuidemos nuestro templo sagrado, nuestro cuerpo. Desde que esa luz de vida nos fue dada, tenemos un compromiso con él, no seamos una cifra más en las estadísticas de pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles, ¡las cuales pueden evitarse!