Opinión - 02/1/15 - 12:00 AM

Enseñanza cristiana

Por: Itzel Santos y Carlos Singares C. / Siervos del Señor -

Distinguir lo bueno de lo malo es quizá una de las primeras enseñanzas que debe recibir y ejercitar un cristiano, pero esta no es una preocupación de pastores y líderes evangélicos, más bien están preocupados por no provocar el enojo de la gente con la palabra de Dios.

Ellos están enfocados en “vender” un Jesús tan bueno y tan amoroso que desdibuja la sana doctrina y el evangelio verdadero de la Palabra de Dios. Buscan mantener “dormidas” a las iglesias cuando los falsos maestros blasfeman de Dios predicando la Navidad y las fiestas del mundo, porque dicen: “eso no es malo”.

¿Cómo no puede ser malo mezclar lo santo con lo profano? Defienden sus herejías argumentando que todo lo que se haga en nombre de Dios es bueno y es aceptable. Pero lo que no dicen es que ellos están predicando doctrinas de demonios.

Para ser salvo hay que obedecer y estar en santidad. Dios dice: “Sed santos como Yo soy santo”. La Navidad no es bíblica.

Los apóstoles de la gran estafa evangélica que predica la prosperidad del anticristo permiten que los supuestos cristianos tengan un pie en el infierno y el otro en el cielo; aunque eso también es un engaño porque no se puede ser “medio salvo” o “medio santo”.

Miles de personas están creyendo que son cristianos, pero “por sus frutos” o por su falta de frutos, son más bien hijos del mismo demonio.

Toda esta mentira del anticristo es predicada en los púlpitos sin la menor objeción de los “calientabancas” de las megaiglesias.

¿Cuántos son salvos y llevan una vida verdaderamente cristiana?

Pues es triste percatarse de que no son cristianos ni salvos. La Iglesia de Cristo es santa y el que pertenece a Cristo vive una vida cristiana alejada del mundo y de las cosas mundanas.

Si pecas, estás quitando la mirada de Jesús, el autor y consumador de la fe.