Escándalo en el Senniaf
El escándalo en que se encuentra sumida la Secretaría Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf) es un claro ejemplo de lo que sucede cuando los egos y la incapacidad se colocan por encima de la recta administración pública, constituyéndose el funcionario en piedra de tropiezo más que en facilitador de soluciones.
La junta directiva de la institución decidió recomendar al presidente Juan Carlos Varela separar del cargo a su directora.
La funcionaria, que hasta el momento ocupa el cargo, llegó de la mano del actual mandatario a esa entidad, luego de que resultara derrotada en sus aspiraciones políticas como candidata a diputada, para lo que primero se postuló como “independiente” y luego fue captada por el Partido Panameñista, entre otras cosas, para buscarle votos al hoy presidente Juan Carlos Varela.
El Senniaf es un organismo que por su propia naturaleza debe funcionar a bajo perfil, toda vez que el Código de la Familia es claro al señalar que los procesos de familia y menores son reservados y confidenciales y no se pueden estar ventilando en público.
La ciudadanía vio atónita las polémicas públicas entre el ente rector del trámite administrativo de las adopciones y la directora del Hogar San José de Malambo. El último escándalo tuvo que ver con la demora en cumplir una orden judicial de reintegrar a una menor a su hogar acogente, lo que incluso provocó una polémica en las redes sociales con el diputado José Luis Varela, hermano del presidente.
El país no puede seguir sufriendo a manos de políticos que nada resuelven; si el presidente quiere recuperar algo de credibilidad y confianza ciudadana, debe hacerle una reingeniería a su gobierno, empezando por sacar a todos aquellos perezosos. ¡Lo malo es que si lo hace, se quedará sin gobierno!
