Opinión - 02/9/14 - 12:50 AM

Escape

L a semana pasada fue pesada. Las responsabilidades del hogar, la oficina, mis citas médicas y las de mi padre llegaron a unirse hasta llevarme a sentirme

Email: yroquebert05@hotmail.com | Lic.Yadira Roquebert

L a semana pasada fue pesada. Las responsabilidades del hogar, la oficina, mis citas médicas y las de mi padre llegaron a unirse hasta llevarme a sentirme estresada. Por suerte mis hijos son adultos y profesionales, y lo que recibo de ellos son satisfacciones, porque si tuviera, a estas alturas del partido, que atender a un bebé, allí sí que colapsaría. En estos episodios de nuestras vidas es precisamente cuando, en la pareja, sale a relucir el amor, la tolerancia y la comunicación, elementos que van unidos y que se ven fortalecidos con los más de 30 años de matrimonio.

Casi al finalizar la semana, mi mal humor y ese sentir que tienes algo que pesa dentro de ti explotaron cuando algo tan insignificante hizo que expresara una mala palabra, con lo que rompí una de las reglas del hogar, pero al final, sentí que me liberaba de ese peso que no me dejaba ser yo. Me sentí aliviada, todo volvía a la normalidad. Con esta reacción comprendí que la vida hay que disfrutarla a cada instante, y más yo, que soy un ejemplo de los milagros de vida que Dios nos muestra.

Hoy, transcurre una nueva semana con mucha esperanza y fe de que todo saldrá mejor. Reviso una lectura que se titula: "Pastillitas de felicidad". Me recomienda acostumbrarme a bendecir en vez de maldecir o decir palabras malas, y veremos que lo que nos sucede se transforma, y que el mundo a nuestro alrededor comienza a cambiar cuando expresamos constantemente: “Gracias, Padre”, por todo, incluso hasta cuando pensamos en quejarnos.

El desarrollo que vive mi Panamá, el país de las oportunidades, nos lleva a complicarnos la existencia, y con ello sentirnos ansiosos, estresados, tristes y hasta solos. Pues quiero que sepas que no estamos solos y jamás lo hemos estado, tenemos un Padre celestial que es imposible que nos abandone, y que cuida cada detalle de nuestra vida, hasta hacer cumplir milagros en nosotros, en el día perfecto.

A partir de hoy, comienza a sonreírle a todo y evite el mal humor. Sonríele al mundo y veras que el mundo te sonreirá de vuelta. Agradece a Dios que pone a tu alrededor gente hermosa, conciliadora y que te ama, que hace fáciles y saludables tus días; encontrar esa vía de escape es necesario para volverte a la normalidad.