Estable y sin hijos
Sira Sánchez tiene una relación estable y afirma que empieza a sufrir la presión de su entorno para que se anime a tener hijos. Cuando pregunta a sus amigos que aspiran a la paternidad, por qué quieren ser padres, ninguno sabe darle una respuesta que la convenza. Este modelo de familia recibe el nombre de Dinks, parejas con doble sueldo y sin hijos. Son un sector en auge que soporta una presión social enorme, cuando manifiestan que ser padres no está entre sus planes.
Sira reconoce que a partir de los 30 empezó a ver cómo las mujeres de su alrededor comenzaban a quedarse embarazadas o tenían ya algún hijo. Sentía que sus amigas y familiares esperaban que fuese la siguiente. Pronto comenzó a recibir comentarios que le provocaron dudas sobre si quería tener hijos en ese momento o incluso más adelante. Tras una seria reflexión, llegó a la conclusión de que sus titubeos no se correspondían con unas ganas de ser madre, sino con cumplir las expectativas que su entorno tenía de ella. Sira y su pareja han decidido no tener hijos.
Los Dinks (Double Income No Kids), doble sueldo sin hijos, son un modelo de familia en auge. Más del 50% del total de hogares occidentales está formado por una pareja que no tiene hijos. Los Dinks son más comunes en las grandes ciudades, tienen entre 25 y 40 años y un nivel educativo alto.
Las razones que llevan a una pareja a no tener hijos pueden ser un mayor control de la economía doméstica, la tranquilidad o disfrutar del tiempo libre. Los Dinks suelen escuchar cómo les tachan de egoístas o cómo les juzgan cuando exponen estos argumentos. La socióloga Alicia Kaufman sostiene que los hijos pueden suponer algunas trabas en el ámbito laboral, aunque no son excluyentes del desarrollo profesional.
Carmen es funcionaria, tiene una pareja estable desde hace años y juntos han decidido que no quieren tener hijos. “Son unos egoístas”, “¿Quién los cuidará de mayores?”, estas fueron las reacciones que recibieron de su entorno cuando les comunicaron que no querían tener hijos. Carmen defiende que la decisión no incumbe a nadie fuera de la pareja. “Así entendemos la vida y así la disfrutamos: sin hijos”.
Pero muchas parejas no ven a los hijos como un impedimento o un problema, solo como algo que no está hecho para ellos. Muchos no comprenden que tener hijos no debe tratarse de una imposición social, de cubrir una necesidad inventada, sino una decisión tomada con gusto. La respuesta a “¿Por qué quieres tener hijos?” no debería ser “Porque hay que tenerlos, ¿no?”
