Opinión - 08/8/16 - 12:00 AM

Falta de transparencia

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“Gobernar es comunicar”. Cuándo será que los gobiernos entenderán este axioma político, que es la clave de una gestión pública exitosa.

El pasado sábado la suspensión del servicio del Metro dio lugar a las más variadas especulaciones de la ciudadanía. Se habló de un simulacro; luego se dijo que era un daño menor; lo cierto es que el medio de transporte masivo estuvo fuera de servicio casi todo el día, sin que los panameños, a ciencia cierta, supieran qué estaba pasando.

Esta situación claramente es una crisis para la cual el organismo que administra el servicio debe estar preparado, con el fin de ofrecer a los usuarios información útil y oportuna sobre las causas del contratiempo, pero más allá de esto, lo que revela la coyuntura es una ineptitud comunicacional del actual gobierno.

Igual pasó con el caso del médico accidentado mortalmente en Loma Cová. Ahora sale a relucir -a raíz del doloroso hecho- que a los heridos no se les puede tocar; que los policías no tienen formación en primeros auxilios y que cualquiera que se accidente, mejor que se encomiende a Dios, porque la autoridad no lo va auxiliar.

La cereza del pastel es la renuncia del premio nobel de economía, Joseph Stiglitz, a la comisión creada por el presidente Juan Carlos Varela para estudiar las consecuencias del escándalo de los “Panamá Papers” en la estructura fiscal y financiera del país.

Stiglitz motivó su renuncia en la falta de transparencia del gobierno de Varela, para hacer realidad las conclusiones de la comisión. Sabido es que el principal implicado en este escándalo es Ramón Fonseca Mora, dueño de la firma Mossack Fonseca, exconsejero político de Varela y expresidente encargado del partido oficialista.

La falta de comunicación, la opacidad que es enemiga de la transparencia, una vez más le pasa factura al gobierno de Varela y refuerza la percepción ciudadana de que el Gobierno actúa a espalda de los intereses y necesidades de la sociedad panameña.

Cuando un gobierno no es transparente, no es bueno, y el pueblo le exigirá cuentas de su gestión, así que señores, pelen el ojo.