Opinión - 27/8/16 - 12:00 AM

Feudo y servidumbre

Por: Azihra Valdés Madrid Periodista -

La política está que arde y el Gobierno le pone más gasolina al fuego. Los partidos de oposición estamos prácticamente de brazos cruzados porque si hacemos más oposición, el gobierno se cae y nada más importante que la democracia. Es inaudito que no peguen una. La economía baja y los precios suben, los salarios bajan y las deudas suben. La ejecución parada y los robos a mil por hora. Cada vez más personas pierden sus empleos y nuestros líderes están de viaje o de fiesta. Juan Carlos Varela y su Gabinete social (del club) viven en un mundo muy lejos de las realidades que enfrentan los panameños, pero las cosas no van a mejorar porque ellos no saben cómo conectar con el pueblo. Ven al panameño de a pie como su servidumbre y, por supuesto, sienten que están para que les sirvan y no para servirles. Ejemplos: caso Gucci, la cacica Silvia, quien fue neutralizada a punta de dinero y usando el amor de una madre por su hijo. Otro, es un viceministro afirmando en TV que no tiene nada de malo que los niños panameños más humildes coman arroz con gorgojos y gusanos.

A medida que el tiempo pasa, la distancia entre el Gobierno y la ciudadanía crece y el resentimiento se acentúa. Y no es que a Varela y su club les interese, pues para ellos, entre más lejos esté la servidumbre, mejor. Los panameños tenemos buen corazón y perdonamos casi todo, pero el desprecio de nuestros gobernantes nunca será olvidado. Por eso, en la misma proporción que aumenta el rechazo por Varela y su combo, crece el apoyo y el cariño por Cambio Democrático y sus perseguidos políticos. Pues muchos errores se cometieron, pero humillar a la población, jamás. El presidente nunca entendió que Panamá no es un feudo y los panameños no son su servidumbre.

Auguro que el 2017 será el año de la reivindicación de CD y Martinelli regresará antes de que este gobierno acabe, pero no para enfrentar una justicia politizada, sino como líder de una oposición que volverá a gobernar muy pronto. La gente extraña los buenos tiempos. Quiero terminar este artículo con dos sabias reflexiones, la primera de Albert Camus: “Toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara o instaura al fascismo”. La segunda de Erich María Remarque: “El carácter de una persona solo se descubre cuando se convierte patrón”.

¡2019 a la vista!