Fin de una novela
La solicitud de la fiscal cuarta anticorrupción, Ruth Morcillo Saavedra, en el sentido de recomendar sobreseimiento provisional e impersonal en el caso por el contrato para la adquisición de seis helicópteros a la sociedad extranjera Augusta S.p.A., desmantela uno de los pilares de la novela montada contra prestantes figuras de la administración de Ricardo Martinelli, con el fin de inhabilitarlas legal y moralmente.
José Raúl Mulino se ha constituido en un ejemplo de entereza y carácter en medio de la adversidad y persecución política, no dude la opinión pública, que si el Ministerio Público hubiera encontrado el mínimo resquicio para “joder” a Mulino, como se dice en buen panameño, no habrían dudado en hacerlo.
Ahora le tocará al juez de la causa acoger esta solicitud de sobreseimiento provisional y ordenar, pasado el tiempo para ello, el archivo de este expediente hecho con maldad.
Con este sobreseimiento se cierra un capítulo de la llamada “novela italiana”, que está próxima a su fin, en la medida en que el propio gobierno varelista llegó a un acuerdo con el conglomerado Finmeccanica, en la que quedó claro que no hubo irregularidades en la firma del otro contrato, relativo a los famosos radares.
Lo que tenemos que tener claro es que así como se cayó el proceso de los helicópteros, se caerá el de los radares, y uno a uno esos mamotretos judiciales, armados con saña y odio, se irán desintegrando porque al final prevalecerá la verdad.
Que se preparen esos funcionarios, que faltando a sus deberes de lealtad y procesal y probidad, armaron de mala fe esos expedientes para perseguir y encarcelar, porque su funesta acción no quedará impune, porque con la libertad y el honor no se juega.
Estamos seguros de que en medio de la oscuridad judicial que vive el país, habrá jueces decentes que sabrán fallar en derecho los casos que se les presenten, a pesar de las amenazas que se hacen desde el Ejecutivo para torcer las decisiones judiciales.
