Opinión - 19/2/16 - 12:00 AM

Firma

Por: Milcíades Ortíz Catedrático -

Un organismo internacional envió una nota a una profesional pidiéndole su firma. Todo llegó por internet. Se señalaba que en un país árabe poco conocido había una situación terrible de violación de los derechos humanos. Se habló de bombardeos a poblaciones indefensas. De una guerra sangrienta que sufre esa nación desde hace meses en la cual han muerto decenas de niños. La organización indicaba que esto podía detenerse... ¡con una firma!

Se estaban recogiendo miles de firmas en todo el mundo a través de la Web para enviarlas a X organización, con el propósito de evitar la masacre. La profesional comentó: "No puedo solucionar aquí los problemas de mi familia, y con una firma voy a parar una guerra". Al enterarme del hecho, dije: "No firmes. Hay que tener mucho cuidado cuando uno pone su firma en un documento". Mi mente se fue por el "túnel del tiempo". Recordé que en los años sesenta por poner una firma para conseguir un carné de periodista en un organismo internacional la Embajada norteamericana en Panamá me tildó de comunista.

Esa firma me hizo descubrir un sistema de espionaje que tenían los norteamericanos de esa época en contra de los panameños que públicamente decíamos "¡Panamá es soberana en la Zona del Canal". Cuando era estudiante de secundaria, publiqué varios artículos nacionalistas, que la Embajada recogió y abrió un archivo en mi contra. Más de diez años después, siendo ya un licenciado en Periodismo y Sociología fui invitado a visitar la Alemania capitalista (a favor de EE.UU.), Tenía que ir a Nueva York por unas horas y luego irme en el avión que me llevaría a Alemania.

Necesitaba visa norteamericana. El funcionario que debía autorizarla me dijo que yo mentí al decir que no estaba unido a asociaciones comunistas y había hablado mal de Estados Unidos, lo que me sorprendió. Entonces se levantó, fue a un archivador lleno de expedientes y buscó el mío. Con una sonrisa de triunfo me mostró una lista de unos diez nombres de panameños periodistas que habían querido recibir el carné de una asociación europea. Con firmeza dije que no sabía que esa organización era comunista solo pensé en que ese documento me podía servir como periodista para el futuro.

También me sacó recortes de artículos hechos en secundaria sobre la soberanía en la Zona. Le expresé que en los corazones de todos los panameños sabíamos que éramos soberanos en la Zona del Canal. Dos veces se negó a darme la visa. En la tercera no estaba y el subalterno (un panameño) que sabía del caso me firmó y deseó buen viaje. Desde entonces, me cuido mucho de poner mi firma en cualquier documento.