Opinión - 11/7/16 - 12:00 AM

Fortalecer la familia

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Existe una gran confusión en torno al proyecto de salud sexual y reproductiva, pero lo más triste es que quienes lo apoyan o adversan no han tomado en cuenta un elemento fundamental para que esta ley funcione: el núcleo familiar.

La familia que es la base del hogar, no está aislada de la dinámica social y es una realidad que en más de la mitad de los hogares panameños es notoria la ausencia de una de las dos figuras de autoridad (padre o madre), o más grave, el grado de disfuncionalidad que presentan hace que el niño sea criado fuera del núcleo primario, por otros parientes (tíos o abuelos).

Si a esto le sumamos que en la discusión del proyecto de ley 61 Sobre Salud Sexual y Reproductiva hay dos grandes sectores en pugna, aquellos que impulsan la llamada ideología de género y los defensores de la genitalidad pura, en la que lo único importante son los roles basados en el sexo, la iniciativa va a fracasar por culpa de estas posiciones extremistas.

Frente al aumento de los embarazos en niñas y adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual se hace necesario educar a las nuevas generaciones en prácticas sexuales saludables y responsables, pero esta educación no puede provenir solo de la escuela, ya que la sexualidad entraña valores que deben ser inculcados desde el hogar.

La postura más sana frente a esta realidad es que antes de educar a los hijos, hay que educar a los padres y docentes, quienes son los que pondrán en práctica la normativa.

Otro elemento necesario es el rescate de la familia, si existen hogares desintegrados o disfuncionales, esta ley será letra muerta.

El Gobierno debe iniciar un gran debate nacional en el que la familia sea el eje central de la propuesta, ya que sin familia con valores es imposible educar una juventud con valores y sexualmente responsable.

La actual propuesta debe ser modificada en el sentido de introducir mecanismos legales para que el Estado ayude a la recomposición de hogares disfuncionales y destruidos, para luego pensar en educar a sus hijos.

La educación sexual empieza en casa, pero si padre o madre son ignorantes, nada puede hacer la escuela, donde también hay ignorancia por parte de los educadores.