Opinión - 14/9/14 - 11:53 PM

Fracaso

Redacción

Así como los hospitales son un fracaso en la política de prevención en salud pública, en materia de política criminal, la existencia de cárceles, en mayor o menor medida, es un síntoma de que el Estado ha fracasado en todos los niveles en la prevención y represión del delito.

El asesinato reciente de una familia entera, incluidos dos niños, en La Chorrera y la reciente manifestación del director de la Policía Nacional reconociendo que los homicidios han aumentado deben movernos a una profunda reflexión.

Ya basta de los “apagafuegos” criminológicos, es necesaria la implementación de una verdadera política criminal, que debe tener varios aspectos, desde el preventivo al represivo, pasando también por la rehabilitación del delincuente y la educación en ciudadanía y civismo.

Es necesario que al más alto nivel ejecutivo se den instrucciones para crear una comisión interdisciplinaria formada por representantes de los ministerios de Educación, Seguridad, Desarrollo Social, Trabajo, Gobierno, el Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá y otras con el fin de crear un plan maestro de política criminal, que actualmente no existe, ya que lo que hay son parches mal pegados.

La educación en civismo debe empezar en casa, continuar en la escuela y practicarse dentro de un modelo de democracia participativa y tolerante; al que ya delinquió debe dársele oportunidades reales de ser resocializado, en ese sentido, las cárceles deben convertirse en escuelas de ciudadanos y no universidades del crimen como lo son hasta ahora.

El mandato constitucional exige a las autoridades la protección de la vida y los bienes de la sociedad, que actúen entonces, antes de que la violencia y la anarquía se apoderen del país.