Opinión - 27/5/16 - 12:00 AM

Fracasos

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

El varón le prohibió a su mujer que tomara esas pastillas. Ella no quiso decirle las razones que le dieron funcionarios de salud para que las usara. Le hablaron que tener muchos hijos la podría afectar porque estaba mal nutrida. Además, tendría que atender a otros hijos y esto se le complicaría porque tenía varios. En ese hogar del interior del país, la pobreza afectaba criar bien a numerosos niños de la pareja. Menos servía que la mujer le indicara a su marido que le habían dicho que a poco más de veinte años de edad, ella se veía envejecida. ¿Qué pasó con las pastillas antiembarazo que le dio el Ministerio de Salud? Fueron escondidas en un rincón del humilde bohío, o se las echaron como abono a unas plantas.

Eran los años finales de los 70 del siglo pasado. Como sociólogo trabajaba en el Ministerio de Salud en la promoción para mejorar la calidad de vida en comunidades pobres del interior del país. Uno de los programas que debíamos impulsar era el control de la natalidad. En poblados muy alejados se explicaban las ventajas de usar las pastillas anticonceptivas en mujeres con muchos hijos, y los preservativos para los varones. Sabíamos del machismo que existía en los panameños, pero familias pobres con bastantes hijos, sufrían problemas de salud, como la desnutrición y la baja hemoglobina en los niños.

Cuando me enteré del fracaso en el uso de las pastillas antiembarazo, quise conocer las razones de esta situación. Algunas respuestas fueron sorprendentes. Varios varones me dijeron que si sus mujeres sabían que no quedarían embarazadas, podrían tener relaciones "con el vecino". Me indicaron que ahora ellas no se atreven a hacerlo porque tienen miedo a quedar embarazadas y "el chiquillo salga con la cara del vecino y yo me entere del engaño". Entonces se les preguntaba que por qué ellos no usaban el preservativo. Algunos pensaban que eran muy "machos" y podían mantener todos los hijos que hicieran. Además les gustaba que sus parejas los sintieran a ellos y no al preservativo.

No quise darme por vencido en ese trabajo. Le dije a varias mujeres, que le pidieran a sus parejas utilizar el preservativo antes de la relación. Me explicaron que no se atrevían. Y me aclararon que a veces el marido llegaba borracho en la madrugada y querían estar de una vez con ellas. Si no lo aceptaban le daban un trompón y ¡se acabó! (continúa).