Frenar el nepotismo
El Decreto N.° 246 del 15 de diciembre de 2004, que creó el Código Uniforme de Ética de los Servidores Públicos, establece sanciones para los funcionarios que hagan caso omiso de esa normativa.
Las sanciones van desde la amonestación hasta la pérdida del empleo, las cuales deben ser impuestas por el jefe del despacho, ya sea de oficio o a solicitud de parte interesada.
Observando el rumbo tomado en la denuncia por nepotismo contra el ministro de la Presidencia, por haber nombrado un sobrino como asistente, ganando la friolera de 4,000 dólares mensuales, no cabe duda de que la renuncia al cargo fue la salida más honorable que pudo encontrar.
Esto es así porque la situación de ambos funcionarios era insostenible, al tío, por tratar malamente de justificar el escandaloso nombramiento; al sobrino, porque le estaba haciendo un daño enorme a la imagen institucional, ya que el recién estrenado inquilino de calle cuarta de San Felipe prometió en campaña luchar contra el nepotismo y este nombramiento iba a contravía de su promesa electorera.
Pero el caso de Jaime Alemán no es el único. Hay muchos otros en los que se debe aplicar la ley.
En todo caso, ya es hora de que nuestros hombres y mujeres que administran la cosa pública aprendan a conjugar el verbo renunciar, de lo contrario, será la ciudadanía en las calles quien les enseñe.
