Funcionarios viajeros
Una de las críticas ciudadanas más acres se relaciona con los viajes al exterior que hacen los altos cargos de los tres poderes públicos utilizando costosos viáticos que salen del bolsillo de todos los panameños, quienes con nuestro trabajo duro, pagamos los impuestos que sostienen al Estado.
Empero, ha resultado escandaloso el último viaje protagonizado por una delegación de diputadas al lejano reino de Marruecos, en el norte de África, en lo que acertadamente fue calificado como el viaje de “Las mil y una noches”, remembrando el mítico relato, en el que las diputadas se tomaron fotos con camellos, con velos y en el mercado, como si de turistas se trataran.
Más allá de lo anecdótico, resulta escandaloso que los fondos públicos se utilicen para este tipo de actividad que, a la postre, no arrojan ningún beneficio para el país, salvo la experiencia y algo que contar a familiares y amigos por parte de los participantes.
El problema no está solamente en la Asamblea Legislativa, sino en todos los órganos del Estado, donde los funcionarios se la pasan saltando de evento en evento sin que eso haya contribuido a la mejora sustancial de los agobiantes problemas de Panamá ni se traducen en beneficios tangibles para el país.
Una de las promesas del actual presidente de la República fue acabar con la viajadera y mandar a guardar de una vez por todas aquellos “muñecos que pasean” de anteriores administraciones, pero para desencanto del pueblo, no ha sido así, todo lo contrario.
Los funcionarios viajeros se multiplican por doquier y el pueblo, pasando necesidades.
