Gobernar para todos
Una de las funciones básicas del Estado es la búsqueda del bienestar y felicidad de toda la sociedad, bajo esa perspectiva, significa que hay que gobernar con prudencia y equilibrio para lograr que a todos los integrantes del conglomerado social les toque su cuota de bienestar y felicidad.
Cuando el gobierno de Ricardo Martinelli puso en práctica una serie de programas sociales, lo hizo basado en que la gestión de un gobierno exitoso debía, como en efecto llegó, a todos los panameños, sin distingo de partido o simpatía política.
Uno de los más grandes errores que cometió el entrante gobierno de Juan Carlos Varela fue paralizar todos los proyectos de infraestructura, que dejó andando la anterior gestión, con lo que aumentó la tasa de desempleo toda vez que estos proyectos absorbían mano de obra al permitirles a estos humildes panameños trabajadores llevar el pan al hogar.
Hasta hace poco es que Varela ha recapacitado y anunció -"bajita la mano"-, como dicen en el interior, la reactivación de algunas megaobras como la Ciudad Hospitalaria, y otras cuya construcción quedó a medio terminar cuando se ordenó la suspensión.
Eso es bueno. Lo malo es que el tiempo se esta comiendo a la actual administración, y conociendo el estilo de trabajo de Varela, lento, pesado, dubitativo, lo más probable es que ni siquiera logre terminar las obras inconclusas de Martinelli.
Para los panameños de todas las clases sociales, el alto costo de la canasta básica, la inseguridad, el transporte y el desempleo son los problemas más acuciantes a los que debe prestarle atención la actual administración, si quiere gobernar para todos.
Ya basta del nepotismo, corrupción y persecución política con expedientes amañados, que Varela despierte y gobierne para toda la sociedad, no para su grupito de allegados y donantes de campaña.
