Gringos
Algunos creen que los norteamericanos están en Panamá desde el Canal. Muchos años atrás se sentía su presencia con el ferrocarril. Eran el país más poderoso del
Algunos creen que los norteamericanos están en Panamá desde el Canal. Muchos años atrás se sentía su presencia con el ferrocarril. Eran el país más poderoso del mundo y nosotros el que mejor ubicación tenía en Latinoamérica por su pequeño territorio. Tuvimos que aceptar frases despectivas como aquella de un presidente gringo de que él se había "tomado a Panamá". Años atrás por no querer uno de sus ciudadanos pagar una sandía que se comió, ocurrieron hechos de violencia donde varios perdieron la vida. Lo sucedido en el año 64 del siglo pasado fue consecuencia de la relación entre un gigante....con un enano.
Nos dijeron por años que Estados Unidos "no tiene amigos, sino intereses". También que Latinoamérica era "el patio trasero" de esa potencia, que manipuló gobiernos en la región por años. Malas lenguas aquí indicaban que para ser presidente el candidato debía tener "permiso" de Washington. (¿?) Duele saber que al comienzo del siglo XX la seguridad, salud y comunicaciones radiales eran manejados por ellos. Se piensa que "nos civilizaron" con el ejemplo de vivir con confort y habitar en un paraíso como era la Zona del Canal.
La primaria celebraba el 4 de Julio con concursos de redacción, ferias y hasta desfiles por barrios como Río Abajo. Miles recordarán la visita a bases de EE.UU. donde disfrutaron con desfiles militares. Después, a comer hot dog, hamburguesas, sodas y papitas fritas. En la noche se peleaban por una invitación a la cena de gala de la Embajada, algo que todavía sucede. Dijeron cosas que después al conocerse los avergonzaron. A pesar de ser el Instituto Nacional nido de la lucha por la soberanía, nos obligaban a memorizar el himno de EE.UU. un famoso discurso del presidente Lincoln, etc. Luego... a tirarle piedras a la embajada y gritar "yankee go home".
Al fin nos regalaron el Canal que manejamos mejor que ellos. Muchas panameñas se casaron con sus militares. Otros comieron jamón, pan y leche en polvo de contrabando de sus comisariatos. Ahora nos desesperamos por aprender inglés y pedir que los gringos inviertan millones en Panamá.
