Opinión - 08/1/15 - 12:00 AM

Infiernillo político

Por: Ramón Jiménez Vélez / Analista Político -

B ueno, bueno, se inicia un nuevo año lleno de retos y expectativas, con un mensaje presidencial ante la Asamblea el 1, luego de seis meses de gobierno caracterizado por un sentido similar al franquismo clerical con aquello de “sin prisas, pero sin pausas”.

Por cierto su discurso sigue la tradicional línea de los mandatarios de explicar la precariedad con que reciben el Estado, la promesa de cambio y enmendar el rumbo, y al mejor estilo electoral, una serie de promesas de acciones que cambian la vida de los panameños.

De paso, para obviar los reclamos de no consultar el que sus nombramientos importantes (contralor, procuradora) como prometió en campaña y la crítica a la reelección de un magistrado del Tribunal Electoral (envejeciendo en el cargo) prometió frente a las denuncias de corrupción del régimen anterior (que compartió 26 meses) la “certeza del castigo”, una clara contradicción al principio constitucional de la “presunción de inocencia” (o sea que la sanción va delante de la sentencia).

De todas formas, y pese a su discurso, el mandatario enfrenta serios problemas, heredados o no.

Está en primer lugar, la existencia del PAN, institución articulada para la corrupción (compra de votos, adhesión al gobierno, negocio a donantes de campaña y amigos, etc.), también el problema del transporte heredado de Papadimitriu, gran negocio a colombianos del metrobús, dándole un monopolio y sacando de circulación los antiguos buses, incluyendo las modernas “neveras” que utilizaban la Cinta Costera, originando un caos de movilización que aún no se resuelve y el “retorno de los buses” o los denominados “diablos rojos”.

Otro punto es la seguridad, que un jefe policial no ha podido controlar y junto con el ministro de Seguridad se limitan a decir el cuestionado argumento de que sus estadísticas demuestran que la violencia ha disminuido algo que los medios de comunicación contradicen a diario.

El suministro de agua potable (promesa electoral de darles a todos el servicio), también es deficiente, manejado por una directora fantasma.

El aumento de la energía eléctrica al mayor consumo que gravitara en incremento en el pago de los bienes y servicios.

El mal estado de las calles y los tranques que ocasiona un costo por horas-hombre o sus horas de descanso.

Cuando un adepto le preguntó al gran filósofo Confucio sobre cuál es el primer paso de un gobernante, respondió: rectificar su discurso.

Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.