Infiernillo Político
B ueno, bueno, la decisión de designar el Hospital del Niño con el nombre del ilustre médico José Renán Esquivel Osses, quien le dio su lugar
B ueno, bueno, la decisión de designar el Hospital del Niño con el nombre del ilustre médico José Renán Esquivel Osses, quien le dio su lugar protagónico en la salud infantil, me llevó al recuerdo de esas cuatro personalidades, primos hermanos ellos, que descollaron en sus respectivas profesiones.
Por cierto, ello me toca directamente porque se trata de mi padre, Aurelio Jiménez Osses, con una vida dedicada al Órgano Judicial; mi tía Rosalinda Newmann Osses, quien guiara a cientos de jóvenes en su labor magisterial; mi tía Ester María Osses, bella, culta y solidaria poetisa, todos ellos originarios de la provincia de Chiriquí.
De paso, cabe decir que respecto a José Renán Esquivel conocí su filosofía de la medicina cuando decía que los hospitales eran monumentos al fracaso de la salud. Conocí de cerca su inquietud por la prevención, por la conservación de una población sana, con el programa de salud comunitaria, donde cada comunidad se esforzaba conjuntamente por producir sus alimentos y mejorar su sistema de vida.
Se establecían los huertos comunales y aquella época se conectaban con la modernización a través de adquirir o alquilar kubotas, tractores manuales, además de llevar agua potable al pueblo primero a través de plumas públicas y luego canalizándolas a cada vivienda.
Asimismo se procedía conjuntamente a la educación de niños y jóvenes que serían los continuadores del desarrollo de la comunidad.
Era todo un criterio vanguardista que recibía la atención internacional de la UNICEF que lo promovió a nivel latinoamericano con un documental ilustrativo que produjo este servidor.
Respecto a mi padre, fue un funcionario judicial quien estuvo al servicio de la justicia. Además, incursionó en el periodismo con sus notas sobre asuntos judiciales.
Rosalinda Newmann Osses hizo historia en la escuela de Chiriquí, ganándose el respeto de la comunidad.
En cuanto a Ester María Osses, bella mujer de inmensos ojos que, parodiando a Miró faltaba cielo para caber en ellos, fue una poetisa con su propia personalidad, comprometida y solidaria.
El héroe cubano planteaba que una biografía digna del humano es la escrita con sus acciones.
Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.
