Infiernillo político
Bueno, bueno, definitivamente somos un país surrealista con la impotencia entre la realidad, ¿o no?
Por cierto inventamos un día pletórico alucinante con la ampliación del Canal (sin los gringos) y que los cálculos cifran su costo en 10 mil milloncejos, 3,000 y 600 mil menos que todos los ingresos de la vía en 100 años de operaciones.
De paso, esos miles de milloncejos son reflejo de la creación de una nueva casta de supermillonarios (con avión privado, y yates, mansiones y residencias en los mejores lugares de la élite internacional, ¿o sí?
Esto paradójicamente comparado (en clara diferencia a un bienestar nacional) con la situación de una mujer presidente en un arca de la cuenca hidrográfica del Canal, cuya comunidad no cuenta siquiera con la luz eléctrica.
Fue buena frazada para el oso perezoso con su estrepitosa caída en aceptación popular y el increíble 76% de encuestados que dudan de la transparencia o sea que desconfían de él y su gobierno ¿o no?
También olvidemos ante la avalancha mediática, del zika, el A (H1N1) que llevan un chorro de defunciones a las que se quiso restar importancia afirmando (¡qué locura!) que cada año mueren aquí 600 personas con problemas bronquiales. ¡A huir!
También se enredó más que un mafá el caso del sobrino del 99, muy alabado en los estéis, con chavela la mala declarando prófugo y el aclarando que fue liberado por los paisas y está solicitando asilo político.
Allí tampoco se acordó de que designó diplomática a la mama de la perrita que obligaba a los escoltas a pasearla, lo cual, decididamente, es una acción punitiva ¿o no?
Recuerdo aquella famosa canción: ¿Qué es lo que quiere el negro?
Pues el presi de gringolandia nos envió para los actos de la faraónica ampliación canalera a la esposa del vicepresidente que además cayó de paso en una gira que realizaba en otros países.
Como la tangana que nos mandó el New York Times (el mismo que abrió la brecha contra el MAN) escrito por una panameña con vinculación, se dice, a medios locales ¿o no?
Mas el colmo fue la ególatra al infinito de la Catalina con apellido de jeans, quien solo sirve para alardear de su anatomía cuando subió a redes sociales su versión de “Ese movimiento” de Dubosky y Mr. Fox con un remeneo en pijama. Un pie arriba, luego otro, movimiento de cadera y del nalgatorio. Si de leyes trata, es de la gravedad.
Bien lo dijo el clérigo y escritor inglés, Thomas Fuller: lo bueno no es bueno cuando se espera algo mejor.
Bueno eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.
