Opinión - 03/3/16 - 12:00 AM

Innovación

Por: Por: Alfonso Zamora Periodista -

La educación es el único mecanismo que puede enfrentar los crecientes niveles de delincuencia que afectan el país, así como el camino para salir de la pobreza, por lo que no puede dilatarse su proceso de transformación.

El periodista Andrés Oppenheimer, en su libro “Cuentos Chinos”, recoge la experiencia de los países que han logrado sacar a gran cantidad de personas de la pobreza porque han transformado sus sistemas educativos.

Se refiere a los países del sudeste asiático, entre los que se pueden citar China Popular, Singapur y Corea del Sur, entre otros.

Vivimos en una época en que las ideologías ya no sirven de plataformas de desarrollo ni de avance de la economía ni del conocimiento, tal como ocurre en algunos países de nuestra región que se han retrasado, y en este nivel los panameños estamos incluidos, a pesar de basar nuestro sistema político en los postulados democráticos.

Sin embargo, tenemos un desarrollo en el área de servicios que nos permite visualizar un futuro promisorio, ya no dependemos de la materia prima como los demás.

Chile logró una gran transformación gracias a su desarrollo económico, al dejar a un lado la demagogia en temas como la seguridad alimentaria y las nacionalizaciones.

Panamá está en posición de alcanzar los niveles de las naciones del sur de Asia si aplicamos políticas acertadas para modernizar la enseñanza.

Por eso, creemos positivo el programa Panamá Bilingüe, además de la construcción de 50 colegios secundarios, aulas, laboratorios, la extensión de la jornada única y otras medidas que no pueden empantanarse en largos diálogos.

Pero no olvidemos que los gremios de educadores, desde la reforma educativa de los gobiernos militares, mantienen su oposición al cambio, quizás para hacer prevalecer sus intereses.