Opinión - 27/5/16 - 12:00 AM

Instructivo cristiano

Por: Carlos Singares e Itzel de Singares Siervos del Señor -

Muchas son las bendiciones que queremos compartir con ustedes sobre la vida cristiana y la guerra espiritual que tenemos por derribar las fortalezas mentales del mundo gobernado por el diablo y que nos son inculcadas como quien pone un microchip en nuestros cerebros desde que somos bebés en la carne. Todos los días el cristiano debe decidir si obedece a Dios o a los hombres.

Si usted no cree que Dios hizo todas las cosas en 6 días y luego descansó; que Jesús es el Hijo de Dios, quien se encarnó, padeció, fue crucificado y resucito al tercer día, y hoy está sentado junto al Padre; que nosotros, los cristianos verdaderos, morimos y resucitamos con Él, y Cristo comparte su gloria con nosotros en su cuerpo que es su Iglesia, que estamos en Él y recibimos todas las cosas de Él, si duda esto, usted no es cristiano.

Muchos falsos y legalistas dirán que ellos creen estas cosas, pero mienten porque siguen siendo los mismos malhablados, iracundos, hipócritas, bochinchosos, deshonestos, lujuriosos, idólatras, soberbios, sabelotodo, vanidosos, impacientes e incrédulos de las cosas de Dios.

La Biblia es la palabra de Dios, la escribió para ser entendida por los más simples y humildes, y no tiene nada que ver con dinero ni vestirse mal. Humilde es ser como niños que reciben la Palabra de Verdad con un corazón no contaminado por la avaricia y las riquezas materiales de los falsos apóstoles que son sacerdotes de Satanás en sus sinagogas repletas de gente engañada con una falsa salvación.

Si ellos predicaran la Palabra de Dios, sus sinagogas quedarían vacías y se les acabaría la fiesta de los millones. Los falsos no saben nada, pues están muertos en sus pecados y mentes perversas. Ef. 2:1.

¿Por qué predicamos contra los falsos? Los profetas, apóstoles y el mismo Cristo confrontaron a los falsos maestros con la Verdad de la Palabra de Dios. Por la Gracia de Dios, eso estamos haciendo, llamándolos al arrepentimiento: Devuelvan lo que han robado a Dios. Los que aman dicen la verdad y sin la verdad, no hay salvación. Amén.