Opinión - 05/1/15 - 12:00 AM

Intolerancia

Es una proverbial tradición del jefe del Ejecutivo norteamericano regalar una estilográfica al caricaturista que a su juicio mejor ha retratado su efigie en un trazo humorístico en alguna publicación impresa.

Con este gesto, el presidente norteamericano envía un mensaje de tolerancia y buen humor a quienes lo retratan generalmente con acidez en las caricaturas.

En contraste, los jefes de Estado en las democracias paradójicamente intolerantes con los señalamientos de periodistas y caricaturistas reaccionan como bestia herida ante la crítica.

El último incidente se dio el pasado viernes en la Asamblea Nacional, cuando un periodista de Crítica fue acusado de “sabotear” el audio mientras el presidente de la República daba declaraciones a los medios de comunicación.

Acusación absurda e infantil, ya que el mandatario contestaba precisamente a una interrogante del periodista de este diario. Elementos del Servicio de Protección Institucional (SPI) le tomaron foto al comunicador y lo acusaron de sabotear la conferencia.

Recordamos al entonces candidato Juan Carlos Varela cuando arremetió contra un periodista de Radio Nacional, que osó preguntar algo que le molestó.

Más recientemente, el ministro de Gobierno, Milton Henríquez, expulsó de un recinto a un periodista de Telemetro, igualmente a la periodista del programa de humor Mucha Noche que se transmite por NEXtv se le prohibió el acceso a la Presidencia, así mismo otro periodista del diario Metro Libre fue hostigado por oficiales públicos.

Hace unos días, el presentador del canal de televisión NEXtv Ricardo Jaramillo denunció el cerco informativo de que es objeto ese medio por parte de altos funcionarios, quienes no asisten a las invitaciones que se les hacen a participar en los noticieros matutinos.

Ayer policías Linces trataron de arrestar al mismo periodista de este diario que cuestionaba a Varela sobre temas nacionales. No somos tontos, esos hechos no son casuales, pero en Crítica sabemos defendernos y saldremos a denunciarlos. Las amenazas ni nos asustan ni nos amedrentan.