Investigación internacional
Se ha hecho público que el Departamento de Justicia de Estados Unidos investigará los entretelones del escándalo internacional conocido como los papeles de Panamá, en las que firmas constituidas y vendidas por el bufete panameño Mossack Fonseca fueron utilizadas para evadir impuestos y esconder fortunas mal habidas en paraísos fiscales.
Simultáneamente, Perú, Costa Rica, El Salvador, Argentina, Nicaragua, Honduras, España, Francia y Reino Unido, entre otros países de América y Europa, abren sumarios sobre el escándalo, tal vez, el más sonado del presente siglo, toda vez que los clientes de la cuestionada firma son estrellas de cine, políticos, deportistas, funcionarios, personalidades a nivel mundial.
El fiscal norteamericano Preet Bharara confirmó, según divulga el prestigioso diario alemán “Süddeutsche Zeitung”, que se pidió al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, que destapó el tamal, que enviara información sobre los millones de documentos que se han hecho públicos.
Mientras el mundo se moviliza contra los delincuentes de cuello blanco, en Panamá ha sido necesario puyar con denuncias a la procuradora general de la nación, Kenia Porcell, para que se levante de su mullido sofá e inicie la investigación del escándalo, toda vez que la sede de la firma involucrada está precisamente en nuestro país.
A nivel internacional, se sabe que el centro del escándalo es la firma panameña Mossack Fonseca, de allí el cuestionado nombre de Panamá Papers, que en ningún momento refleja lo que es nuestro país, sino las andanzas de una firma particular.
Es por ello por lo que antes que se desaparezcan las pruebas y los involucrados pongan pies en polvorosa, la procuradora debe decretar medidas cautelares personales, de lo contrario, quedará claro que han politizado la investigación y solo persiguen a los que no son allegados al actual régimen como efectivamente lo es Ramón Fonseca Mora, presidente (en licencia) de los panameñistas en el poder.
