La percepción
El asesinato de un hombre a la vista de todos, al estilo sicariato en un concurrido centro comercial, el rapto de un bebé en un hospital público ese mismo día, la balacera en una parrillada en Vía España y el homicidio de un extranjero en Punta Pacífica son situaciones que denotan que la violencia e inseguridad en Panamá, lejos de disminuir, está aumentando.
Ante estos hechos que el presidente de la República no ha podido ignorar, el mandatario convocó a una reunión “urgente” a los estamentos de seguridad y a las instancias judiciales para hacer frente a la escalada de violencia delictiva.
Lo cierto es que a casi 20 meses de gobierno, el actual jerarca de la seguridad pública no da pie con bola para combatir el delito y su famosa frase de que la delincuencia es una “percepción” de los panameños ya se hizo clásica al aludir a una persona que intenta engañar a otra, a pesar de que los hechos evidentes la desmientan.
Por increíble que parezca, a los panameños les preocupa más su seguridad personal que la falta de agua, el alto costo de la vida y el desempleo, que también son problemas graves que azotan a la población.
La realidad es que Barrios Seguros, el programa insignia del gobierno para combatir el delito a todas luces, ha fracasado al igual que otras políticas públicas como el famoso control de gastos de emergencia, que a la postre no ha servido para nada.
Hay que volver a empezar en materia de seguridad desde una perspectiva multidisciplinaria, pero eso solo se podrá hacer si se echan a un lado los burócratas que solo piensan en la planilla y no en la seguridad de todos los panameños.
