Opinión - 08/1/15 - 12:00 AM

Lacunza

Por: Alfonso Zamora / Periodista -

La Orden de Agustinos Recoletos que se funda en 1580 en Castilla nació como una orden de humildes y abnegados religiosos dedicados a la oración y a la hermandad con un criterio de fe y humildad.

No son clérigos muy conocidos porque viven alejados de las relaciones públicas, tal como lo demostró Benjamín Ayechu, cuya labor por la educación panameña ha sido proverbial.

Ayechu fue uno de los fundadores del Colegio San Agustín y lo modernizó conduciéndolo hacia el siglo XXI.

Su labor no queda ahí porque luego de la instalación del plantel en 1955, funda la Universidad Santa María la Antigua (Usma), la primera alternativa de estudios superiores en la educación nacional.

Otro agustino, José Luis Lacunza, siguió los pasos de Ayechu con el mismo ímpetu, amor e inteligencia.

Dentro de sus innumerables tareas, Lacunza ha sabido medir con prudencia sus acciones, sin buscar protagonismo, con plena conciencia de que debe centrarse en la solución de los problemas.

Lacunza fue rector del San Agustín y de la Usma, con su humildad de monje, algo que ha reconocido el papa Francisco, partidario a vivir lejos de la opulencia del poder económico.

Han pasado cinco siglos para que los agustinos tengan un cardenal y estén camino al papado, saliendo lo más importante que de un pequeño país el papa haya elegido a quien podría reemplazarlo algún día.

Los panameños debemos ser los más fieles seguidores del papa Francisco por esa distinción, que pudo haber recaído en un agustino de otro país de más cantidad de habitantes, pero es innegable que no se equivocó en darle un reconocimiento al país responsable del cristianismo de América.