Opinión - 30/8/16 - 12:00 AM

Las vibras

Por: Yadira Roquebert Periodista -

Las buenas y malas vibras pueden ser la causa del comportamiento positivo o negativo de las personas. Por lo general, siempre la población está sometida a esta situación, producto de mensajes que provienen de diversos medios; ante esta realidad, es necesario que se analicen los hechos para evitar que las energías negativas incidan en la conducta.

En algunas ocasiones, las malas vibras tienden a generar alteraciones en la conducta de los residentes de un lugar, ocasionando incluso discusiones, diferencias personales y la imposibilidad de llevar una vida normal y productiva. Hay casos sumamente extremos en los que estas alteraciones llevan a provocar crímenes o la enajenación de las personas afectadas.

Cuando una persona con mala vibra está cerca, intuitivamente se siente una gran inseguridad, además de tensión que lleva a ponerse en estado de alerta para evitar cualquier ataque que este individuo pueda protagonizar. Por otra parte, puede usted estar frente a una persona con malas vibraciones sin darse cuenta. Si el individuo es dramático, lo único que hace es quejarse de todo, ve todo negativo, no busca la solución a los problemas, sino que los crea y además, no disfruta de la vida, es, sin lugar a dudas, que estás frente a un emisor de malas vibras.

A este punto quería llegar. Constantemente se observa en mi Panamá, el país de las oportunidades, algunos mensajes cargados de malas vibras, que llegan a ser parte de las conversaciones del ciudadano común, que repite lo que escucha, sin analizar, tales como: la inseguridad, el desempleo, calles por reparar, el incremento en la canasta básica, los precios de los corredores, temas políticos, desastres ocasionados por efectos de la naturaleza, etc., que van llenando de información negativa a las personas, sin que estas traten de analizar e ir eliminando de su disco duro todo lo que altere su paz emocional.

Cuando sienta que las malas vibras están afectando su paz interior, tome la decisión de alejarse de quien la genera, y es allí donde le recomendamos una frase que casi nunca falla y que condiciona la respuesta, se trata de preguntar: "Ahora dime algo positivo". A través de esta interrogante, usted hará que la persona reflexione y es probable que, aunque sea solo por un momento, cambie su actitud negativa y, por ende, la expulsión de estas vibras que incidan en su salud.