Lecciones de una renuncia
La renuncia al cargo de la viceministra de Desarrollo Social (Mides) era un hecho inevitable a la luz del escándalo provocado por la denuncia de sus escoltas, quienes aseguran que la ahora exfuncionaria los obligaba a tareas fuera de sus deberes oficiales, como pasear al perrito Gucci y llevar a sus hijas a la escuela.
El inconveniente es que la exfuncionaria tardó demasiado tiempo en dejar el cargo y ya el daño político que ella misma le provocó al gobierno está hecho y tendrá consecuencias en el futuro inmediato.
El llamado “Guccigate” ha demostrado algunas cosas que conviene destacar, entre estas que la conducta de un servidor público debe ser prístina porque la comunidad observa con lupa su desempeño público.
Por otra parte, hay que destacar el gran papel jugado por los medios sociales, que son el nuevo mecanismo de expresión popular, los cuales inmediatamente se activaron con denuncias y opiniones de censura.
El escándalo motivó que el Ministerio Público abriera una sumaria en averiguación, toda vez que la conducta de Zulema Sucre podría encuadrar en un delito contra la administración pública, en la modalidad de peculado de uso.
Lo cierto es que la gran lección que debe aprender el gobierno panameñista es que no se puede gobernar a espaldas de la opinión pública y contra la opinión pública, el gobierno debe recordar que las opiniones son la base de las decisiones políticas del futuro inmediato.
Ojalá el resto de los altos cargos que han incurrido o incurren en las prácticas que motivaron la renuncia de Sucre cesen porque ya los ciudadanos perdieron el miedo a expresarse.
Al gobierno, que rectifique el rumbo y en vez de arreciar en la persecución política, gobierne para beneficio de toda la sociedad, que es un hecho que no lo está haciendo.
