Libros de esperanza: desde Panamá para el mundo
Esta mañana fui con Vida, mi esposa, a la hora santa, en el Santuario Nacional del Corazón de María. Necesitaba estar con mi gran amigo Jesús, y recordar.
Nuestra gran aventura inició hace 13 años, un 16 de julio, día de la Virgen del Carmen. Fui con Vida a verla y leímos un manifiesto en el que poníamos bajo su protección y amparo este proyecto, una Editorial Católica. Queríamos publicar libros pequeños, de bolsillo, que llevaran esperanza. Le pusimos el nombre de Ediciones Anab, por mi hija Ana Belén.
Desde ese momento todo ha ocurrido tan rápido. Estamos en 15 países, los libros se traducen a 4 idiomas y logramos entrar a la era digital, subiendo nuestros libros electrónicos en el portal de AMAZON.
Al principio todo era tan imposible. Hacíamos los libros artesanalmente en casa. Eran largas horas de trabajo sin ningún resultado. Le pedimos al buen san José que nos ayudara y la editorial despegó.
En el camino muchas personas nos ayudaron y nos sentimos agradecidos. Recibimos donaciones para iniciar de un evangélico, una hebrea y un católico. Me hicieron recordar que todos somos hermanos.
Pensamos en la Sra. Karina, directora de la Librería Católica, quien nos dio el primer impulso: “¿Por qué no haces una editorial?”. Luego se sumaron otras voces como las de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, la de una diseñadora gráfica chilena que me escribió diciendo: “No me lo va a creer, pero sentí que Dios me decía: ‘ayuda a Claudio’. Y aquí estoy, dispuesta a diagramarle todos sus libros y no le cobraré un centavo”.
Hemos recibido tantas gracias junto a mis hijos y mi esposa Vida.
Conocimos la Providencia, de ella hemos vivido estos años y nada nos ha faltado.
¿Nuestra mayor dificultad? Mi falta de fe.
¿Nuestro mayor logro? Ninguno, sabemos bien a quién le debemos todo.
¿Nuestra mayor lucha? Las grandes dificultades de cada día.
¿Nuestro mayor reto? No rendirnos. Perseverar.
¿Mi mayor enseñanza? Los sueños pueden hacerse realidad.
¿Mi mayor alegría? Poder “consolar” con estos libros de esperanza.
Si me preguntaras cuál es mi mayor tesoro, te respondería sin dudarlo: “Mi familia”.
Pero hay algo que atesoro muchísimo, más bien… Alguien.
La dulce presencia de Dios en mi vida. Él lo ha hecho todo posible.
Quería compartir esta fiesta del alma, con ustedes, mis amigos, mis lectores, mi familia.
Es una alegría que llevo dentro… un sueño, una esperanza. Una editorial católica, Ediciones Anab, que es tuya también.
