Opinión - 07/1/15 - 12:00 AM

Los piojos

Por: Tomado:kidshealth.org -

Los piojos son la cruz de muchos padres. Son unos insectos parasitarios diminutos y desprovistos de alas que proliferan en el cabello de los seres humanos y se alimentan de cantidades sumamente pequeñas de sangre que extraen del cuero cabelludo. Por mucho asco que puedan dar, los piojos son un problema sumamente habitual, sobre todo entre niños de 3 a 12 años (más frecuentes en las niñas que en los niños).

Los piojos no son peligrosos y no transmiten ninguna enfermedad, pero son contagiosos y pueden resultar muy molestos. Sus picaduras pueden provocar picazón e inflamación en el cuero cabelludo, y el rascado persistente puede provocar irritación cutánea e incluso infecciones en las áreas afectadas.

Lo más sensato es tratar lo antes posible los piojos en cuanto se recibe el diagnóstico, puesto que se pueden contagiar fácilmente entre personas.

Signos de que un niño tiene piojos

A pesar de su diminuto tamaño, los piojos se pueden ver a simple vista. Lo que usted o el pediatra podrá ver al inspeccionar atentamente la cabeza de un niño que tiene piojos es lo siguiente:

Huevos de piojo (denominados liendres). Antes de eclosionar, tienen el aspecto de puntitos amarillos, marrones o de color mostaza. Los piojos desovan sobre hebras de cabello cerca del cuero cabelludo, donde la temperatura es perfecta para que se mantengan calientes hasta el momento de la eclosión.

Piojos adultos y ninfas (piojos inmaduros). Los piojos adultos no son más grandes que las semillas de sésamo y su color oscila entre el blanco tirando a gris y el canela.

Rascado. Cuando los piojos muerden el cuero cabelludo para alimentarse, viene la picazón y el consecuente rascado. En realidad, se trata de una reacción a la saliva de los piojos.

Bultos rojos tipo pápula provocadas por el rascado. A algunos niños la piel del cuero cabelludo se les irrita solo levemente, pero hay otros que desarrollan erupciones más molestas. Rascarse en exceso puede provocar infecciones bacterianas (la piel se enrojece y se vuelve sensible al tacto, pudiendo formarse costras y haber supuración, lo que a veces va acompañado de inflamación de los ganglios linfáticos).