Marcha
La reciente marcha de miles de panameños de todas las condiciones sociales contra el proyecto de ley sobre salud sexual y reproductiva obligó a los diputados a bajarlo a primer debate. Pero observando con luces largas, la marcha del pasado miércoles admite una lectura más profunda; es la primera concentración realmente masiva, como no se veía desde 1987, cuando emergió al escenario político la llamada Cruzada Civilista Nacional.
En la actividad, no solo participaron sectores religiosos, como se ha querido hacer ver, sino panameños y panameñas preocupados por las directrices gubernamentales en materia de educación sexual y reproductiva.
La concentración en la plaza 5 de Mayo demostró que cuando la ciudadanía decide manifestarse ante un tema de interés nacional con el que no está de acuerdo, lo hace con fuerza arrolladora.
Los diputados, como eternos juegavivos, dejaron el plumero, y raudo y veloces anunciaron que se bajaba a primer debate el controvertido proyecto que, sin duda, debe ser objeto de una adecuada consulta, y no evitar el tema, porque las cifras de embarazos entre niñas es alarmante, así como la proliferación de enfermedades de transmisión sexual.
Ya no son los tiempos de antes, cuando las clases de sexo se aprendían en la calle; hoy te llega toda clase de porquería por las redes sociales. Hay que realizar un debate sereno, sin posiciones extremas, donde se tildan de Dios y diablos a los que están a favor o en contra del proyecto N.°61.
Así mismo, el presidente de la República, Juan Carlos Varela, debe dejar de mirar para otro lado y poner atención a estas reacciones populares, máxime cuando es sabido que su gobierno no goza de simpatía por las medidas que toma contra los intereses populares.
Para los panameños de a pie, cada día la vida es más difícil. El alto costo de la vida, desempleo, problemas con el transporte, falta de transparencia y de credibilidad se han convertido en las piezas de una bomba de tiempo que puede estallarle al mandatario en forma de protestas callejeras porque el pueblo no aguanta más.
Que Varela cambie el rumbo por el bien del país, si no, mañana serán los docentes, que ya tienen fecha para una huelga, después los obreros, más adelante los estudiantes y así poco a poco se le va a prender el rancho, como decimos en buen panameño, y será muy tarde para rectificar.
