Mentiras y redes sociales
Censurable, por decir lo menos, fue la conducta asumida por algunos estamentos oficiales, quienes pusieron la cara dura ante la opinión pública y negaron que en Gualaquita, Bocas del Toro, unidades de la Policía Nacional reprimieron las protestas indígenas contra la firma del acuerdo de Barro Blanco.
Tal conducta revela que no existe transparencia en la actuación oficial, ya que quisieron hacer ver a la opinión pública que las fotos y videos que circulaban en redes sociales, dando cuenta de la represión policial, eran del año 2010, cuando sectores identificados con el entonces opositor “frente guacho” azuzaron a los indígenas contra el gobierno de turno.
Tratar de ocultar la represión en Gualaquita, donde según aseguran dirigentes de los originarios se utilizaron balas de goma, es un atentado a la democracia y revela un talante autoritario que cala con más fuerza en la gestión gubernamental.
Si el director de la Policía Nacional y el ministro de Seguridad se prestan para mentirle a la opinión pública, tergiversando los hechos, pudieran estar incurriendo en un delito de abuso de autoridad y extralimitación de funciones, tipificado en el Código Penal.
Afortunadamente, existen las redes sociales y periodistas valientes, en la que mención especial merece la corresponsal de una televisora local, que se plantó firme ante el engaño y difundió imágenes actualizadas de la deleznable actuación policial.
Que sepan los partidarios del secretismo y la tergiversación que las redes sociales son un valioso instrumento para conocer, lo que los gobiernos quieren ocultar.
Ojalá que los personeros oficialistas no vuelvan a cometer el craso error de negar lo que es evidente, porque -celular en mano- serán desenmascarados por el propio pueblo.
