Opinión - 31/12/14 - 12:00 AM

Millón

Por: Milcíades Ortiz / Catedrático -

Cuando me enteré de que en artesanías en Panamá se habían vendido un millón de dólares, mi mente se fue por el túnel del tiempo. En los años cincuenta, las únicas artesanías aceptadas por los panameños eran las molas indígenas. Lo hecho por “cholos” era para que lo usaran ellos. Familias pudientes preferían comprar artículos extranjeros a los panameños. En los museos se apreciaban más estos artículos que en las casas. Con el aumento de la migración del campo a la ciudad, las costumbres y artículos de los campesinos fueron logrando aceptación a niveles turísticos. Esto también ocurría con la artesanía musical. Los “pindines” eran para la empleada doméstica y jardineros.

Al aumentar los panameños con estudios en el exterior y los turistas extranjeros se fue apreciando más el arte hecho por las manos de nuestros artesanos. Aparte de las molas estaban los collares llamados chaquiras, las chácaras de fibra vegetal y por supuesto los sombreros pintados. Todo esto bajo la sombra de las polleras. Con los años en el Ministerio de Comercio e Industrias se promovieron las ferias artesanales. Actualmente se hace una anual en Atlapa. Ya hay más de nueve mil panameños dedicados a esta labor. Recuerdo que en los años setenta varios artesanos trataron de unirse en una asociación. Ahora, nuestras artesanías se venden en todo el mundo.

Nos hemos enterado de que uno de cuatro panameños vive en la pobreza. Esto significa para cualquier gobierno aumentar y facilitar la confección de artesanías en aquellos sectores pobres. No solamente hay que respaldarlos con orientaciones técnicas (escuelas de artesanos), sino con préstamos y un mercadeo exitoso. No se justifica que al terminar este año, uno de cada diez panameños viva con menos de un dólar al día. Somos un país rico, aunque no es ya noticia que hay una mala distribución de la riqueza. Actividades como la artesanía rinden más que la venta en semáforos y buhonería. Los panameños deben lucir orgullosamente sus artesanías. Una corbata de molas engalana a cualquiera que la use en una fiesta europea.