Opinión - 19/8/14 - 09:43 PM

Monte

D ebo confesar con vergüenza que varias veces fui al monte a hacer necesidades fisiológicas en Chiriquí. Viajaba o salía de esa provincia que tiene tierras altas

Milcíades Ortiz

D ebo confesar con vergüenza que varias veces fui al monte a hacer necesidades fisiológicas en Chiriquí. Viajaba o salía de esa provincia que tiene tierras altas frescas, de hermosos paisajes, gente amable y buena comida a todo precio. Es que cuando el cuerpo apura, uno olvida el peligro de la maleza. Todo porque en la carretera Interamericana hasta esa provincia no hay sitios con buenos servicios. Los que hacemos turismo interno sabemos de esta realidad. En otros países existen "paradores" turísticos con esa y otras facilidades para los viajantes. Los buses a veces se detienen en sitios que no son los más adecuados.

Pensé en esa realidad al escuchar nuevamente que se promoverá el turismo interno. Ese "cuento" lo he escuchado desde hace años en varios gobiernos. Si mal no recuerdo, hasta se consiguieron fondos para estos lugares... que no se hicieron. Ahora no podré ir "al monte" si mi cuerpo me lo pide. ¿Por qué? Sencillamente porque al fin el gobierno de Martinelli decidió hacer la autopista Santiago-David... ya tumbaron los árboles y la maleza que escondía mi presencia en tan incómodo momento. Bueno, eso es el precio que hay que pagar por el progreso.

Al ver en el suelo cantidad de árboles de maderas de todo tipo recordé una antigua obra de teatro llamada "Los árboles mueren de pie". Imagino que las autoridades del medioambiente habrán tomado medidas ante esta destrucción de la vegetación. Algunos de esos árboles que murieron por motosierras y equipo pesado tenían más de medio siglo de existencia. Disminuían el calor y el sol en la vía. Ya no veré al grupo de monos gritones que daban un ambiente de "selva de Tarzán" al sitio, ni las numerosas aves que tenían sus nidos en los árboles.

Miles de insectos, reptiles y otros animales han tenido que dejar su hábitat ante el progreso de la necesaria autopista. Se nota un trabajo responsable de las empresas. Numerosos policías y seguridades internas guían el tránsito en los desvíos. Vimos kilómetros de la nueva vía a punto de terminar. Las dificultades están en los nuevos puentes de ríos y quebradas. Sugiero que la nueva autopista se llame Roger Patiño, empresario y promotor social que por cantidad de años pidió que la hicieran.