Muerte innecesaria
Ha causado consternación la reciente muerte de un médico en un accidente ocurrido en Loma Cová, sobre todo porque sus familiares han denunciado que se le pudo haber salvado la vida si las autoridades en el lugar hubieran hecho lo propio para asistirlo.
El doloroso hecho revive la polémica de la intervención de las autoridades policiales y de tránsito, para maniobras salvadoras a los accidentados, ya que aquellos dicen que deben esperar a los paramédicos que son los encargados de realizar los primeros auxilios.
Resulta que se ha hecho consuetudinaria la inacción de los policías y otros intervinientes oficiales cuando se produce un hecho de tránsito, so pretexto de que la ley no los faculta a realizar maniobras con el fin de salvar la vida de accidentados gravemente heridos.
Tal postura es absurda, la vida es el bien supremo más preciado del ser humano, cualquier acción tendiente a su conservación no puede declararse punible, ya que tiene su origen en el principio básico de solidaridad humana y ayuda al prójimo.
En el caso del galeno, este estaba consciente y pedía a gritos ayuda, incluso indicaba a los funcionarios las maniobras que tendrían que realizar para contenerle la hemorragia mientras llegaba la ambulancia.
Nadie con dos dedos de frente duda que la condición del ciudadano era gravísima, por la profusa hemorragia, lo que con más razón motivaba a que fuera ayudado a contenerla. Si el galeno hubiera muerto cuando lo ayudaban, tal muerte no hubiera sido punible, porque se le intentó ayudar.
Debe modificarse urgentemente la legislación vigente, para que policías, bomberos y personal de tránsito puedan brindar los primeros auxilios a los heridos en hechos de tránsito; no puede ser que por un formalismo jurídico se dejen morir a seres humanos.
¡Cuántas muertes se podrían evitar!
