Mulino: ‘Varela sabe que no tiene respaldo popular’
El exministro José Raúl Mulino, en su vigésima quinta semana de detención por razones políticas en el gobierno de Juan Carlos Varela, expresó que no hay consenso dentro del oficialismo y las fuerzas que lo apoyan sobre el contenido de una nueva Constitución, y que el actual mandatario sabe que no tiene el respaldo popular para convocar un proceso constituyente en el país.
"Considero que casi todo el país formal entiende que hay que hacer una nueva Constitución Nacional. La manera establecida en el art. 314 de la CN vigente establece varias formas para su convocatoria: por el Ejecutivo, ratificada por la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional; por el Legislativo con el voto favorable de 2/3 de sus miembros; o por iniciativa ciudadana, a través de apoyarla con las firmas de por lo menos el 20% de los integrantes del Registro Electoral al 31 de diciembre del año anterior a la solicitud. La más práctica y realizable es la del Ejecutivo. Ya he expresado mis dudas con respecto a esa posibilidad, pero creo en el ejercicio sano en gracia de discusión.
A pesar de que, como dije, creo que hay consenso en darnos una nueva CN, no creo que hay ese consenso, ni cerca, con respecto a qué habría que incluir en esa nueva CN. En el periodo anterior, la convocatoria a una constituyente provenía de una idea más de conspiración política que de proposición legítima y preocupada. De allí que jamás el Frente Guacho enunció siquiera un bosquejo de propuesta y las acciones fueron encaminadas más a subvertir el orden que a proponer civilizadamente uno nuevo, con el apoyo del ejército fantasma que fueron las unidades móviles de las TV y ciertos periódicos que tratan de opinar y definir la agenda de todo gobierno y que apoyaron sin tapujos esas acciones. Tengo elementos para afirmar lo anterior. Solo recordar la conformación de ese Frente Guacho y sus componentes y líderes retrata de cuerpo entero el engendro. Por eso Varela, que sabe de matraqueo y entiende que tras menos de dos años en el poder no tiene respaldo popular, no se va a meter solito a tomar del frasco una cucharada.
No creo en las constituciones-códigos. Cuando Colombia se adentró en la constituyente a inicio de los 90, me dijo en una cena privada en el Palacio de Nariño el presidente Gaviria, a pregunta mía, que era un entretenimiento para los políticos mientras él cambiaba el sistema económico desfasado que tenían. Abrir Colombia. Y tenía razón en ello, además de que venían, en su periodo, de la parte más dura de la lucha contra los carteles y jugaba ya un rol político y protagónico el M-19 como partido y tenía en Navarro Wolf un miembro del gabinete de Gaviria. Hoy nuestro país llega a esa necesidad porque el sistema como lo conocemos colapsó y, peor aún, cambió el país en muchos sentidos contrario inclusive a su vigente CN. Creo en las constituciones-marco, como debe ser la máxima ley del país. Solo así sobrevivirá a los tiempos.
El nuevo gobierno tiene que convocarla y de manera exitosa para lograr sus frutos institucionales. Poner de acuerdo a sectores claves como educadores, obreros, empresarios, sector salud, el agro, por ejemplo, en cuánto a qué cambios hay que introducir es por sí misma una aventura riesgosa pero no imposible. Debe haber un tiempo moderado de consultas y diálogos, no para transar, sino para definir la ruta. No puede ser infinito. Si no se logra, no será el final, pero no nos tenemos que desgastar y enfrentar. El destino y Dios proveerán, como en otros momentos. Ver al país a 50 años sin romanticismo lo creo importante.
Es una tarea política que se debe lograr con las fuerzas que tenemos, no hay otras. Alta dosis de responsabilidad debe existir. La elección se debiera, a mi juicio, producir al año y medio de gobierno, para poder agotar los tiempos de consulta, convocatoria y referéndum nacional. El capital político del nuevo gobierno debe invertirse en parte en lograr ese cambio impostergable y reactivar la economía producto del efecto Varela, si la cosa sigue como va. Muy complicado, pero -reitero- no imposible.
Temas vitales que me atrevo a adelantar sin ser excluyentes: conformación del Órgano Legislativo, en el sentido de elevar su calidad lo cual conlleva un cambio en el sistema de elección del mismo; transformación y renovación del Órgano Judicial, no solo sus magistrados, sino el resto del Órgano, y aquí incluyo al Ministerio Público; la real carrera judicial y el real presupuesto a asignar; la creación de una entidad que administre el presupuesto de estas instituciones para que investiguen y administren justicia, no para que administren presupuesto; salud pública y seguridad social (mantener ambas o fusionarlas y cómo); educación y su ajuste a las realidades del mercado laboral como destino de todo el que se eduque; Canal de Panamá, manteniendo su régimen actual, pero estableciendo su nuevo rol en nuestro desarrollo integral como posición geográfica, añadiendo a la Estrategia Marítima Nacional los temas inherentes a la logística como futuro real del país; replantear con escalonamientos viables la transformación del agro orientado a la exportación usando el centro logístico que somos y viendo la necesidad de orientar al productor sin aniquilarlo; el tema de la descentralización municipal - para entonces se podrá evaluar la actual ley y si funcionó o no - a fin de que el país vital no solo exista en la capital; el tema del agua a nivel nacional; hay más, lo dejo hasta aquí por razón de espacio.
Yo incluiría un Título de Disposiciones Finales y Transitorias como existe hoy. Allí establecería la interinidad de todos los funcionarios del Ministerio Público, Órgano Judicial, Tribunal Electoral y entidades tipo Asep, Acodeco y similares entes reguladores, sobre todo para que sus nuevos rectores se designen como mande la nueva CN, si se quiere de manera progresiva, pero que el cambio se inicie de inmediato y que esas entidades sirvan propósitos mejores que los que hoy las orientan y definen su accionar.
Dejo estas ideas de cambios. Desde nuestro partido Cambio Democrático, en su momento, las sustentaré como propuesta electoral. Veo el próximo quinquenio más dedicado a estos menesteres que a la construcción de obras, las cuales de seguro se continuarán haciendo, pero no debiera ser el norte del nuevo gobierno orientarse hacia el cemento. Debemos dejar instituciones, como les tocó en su momento histórico a Belisario Porras, Carlos A. Mendoza, Eusebio A. Morales, Enrique Jiménez, entre otros patricios, muchas de las cuales aún perduran.
Mientras logro mi libertad secuestrada, sigo pensando como si fuera libre.
¡Cada día mío aquí es uno menos de todos ellos allá!".
