Opinión - 29/8/14 - 11:20 PM

Nepotismo y botellas

Redacción

La dirigente del partido Cambio Democrático (CD), Alma Cortés, habló alto y claro. Denunció sin pelos en la lengua que en lo que va de 60 días del gobierno de Juan Carlos Varela se han despedido a más de 5,000 funcionarios.

Si a esta valiente denuncia le sumamos el desparpajo con que un ministro justifica el nombramiento de su sobrino con un salario de 4,000 dólares mensuales, nos damos cuenta a donde van a parar los salarios que quedan liberados después de los despidos.

Como se sabe, en la administración pública es costumbre unir pequeños y medianos sueldos para entonces hacer un gran sueldo, que obviamente va a beneficiar a algún allegado de los poderosos de turno.

Lo triste es que los favorecidos no son la canalla del partido gobernante, sino los que están al lado de los cocotudos del colectivo, pero que no agachan el lomo militando, como lo hace la plebe partidaria.

También se nombra a las llamadas "botellas políticas", una suerte de bicho, que solo figura en el engranaje gubernamental, algunos van a la oficina todos los días, pero no hacen nada, solo dan ordenanzas torpes, que muchas veces los subalternos, que sí conocen el trabajo, deben de enmendar.

Esas “botellas políticas” tienen como único mérito tener lazos de consanguinidad o afinidad con los que mandan y cuando el partido gana, hay que nombrarlos, pero claro está, no con 500 ni 1,000 balboas, eso es un insulto para ellos.

Son aristócratas de 4,000 a 5,000 y tal vez más, porque si no el Estado “se pierde” de sus eficientes servicios, de allí que haya que despedir a los pobres para hacer un salario digno de estos nepotes.