No se dan mangos en Coclesito
En vez de los búfalos cagones, Omar debió llevar expertos para que los palos de mango de Coclesito dieran frutos en aquel hermoso paraje de nuestro país.
En vez de los búfalos cagones, Omar debió llevar expertos para que los palos de mango de Coclesito dieran frutos en aquel hermoso paraje de nuestro país. ¿Cómo me di cuenta de que allá los árboles de “la mangifera indica L” (nombre científico del árbol de mango) no daban frutos jamás?, pues en la mañana del sábado 9 de agosto me llegó tarde uno de los peones residente en Piedras Gordas de La Pintada y su excusa fue que estaba recogiendo mangos hasta llegar a 2,000, pues su primo tenía que llevarlos urgentemente a Coclesito. __¿Mangos para la montaña?__. Si allá no hay y pagan buen precio así sean hilachas o huevos de toro . __Me quedé pensando en la barrida diaria que tengo que dar debajo del mango manzana de mi jardín donde ni las gallinas que se comen hasta los sapos pueden comerse ni la décima parte de aquellas delicias amontonadas.
Mi pensamiento llegó entonces hasta el patio de la señora Ernestina del Espino, en donde no se puede ni caminar por la cantidad de mangos podridos en el suelo y en donde uno corre el peligro de que cualquier avispa dulcera lo trabe con el aguijón. Y qué decir del patio de don Carmelo Pérez y el de don Memo Ortega.
¡Bueno!, en la madrugada del 10 de agosto le dije a la Negra que nos iríamos de excursión con el vagón del “pick-up” lleno de mangos para regalarlos casa por casa en Coclesito. Recogimos arriba de 600 mangos y 50 racimos de mamones. Me acompañaron Nereida Shaik de Caicedo y su perro Jerónimo del Carmen Caicedo Gómez, don Roque Arrocha y su nieto Máximo, junto con Cecilio Valderrama del Potrero. Qué maravillosas expresiones recibimos. Ahora quiero saber por qué este fruto originario del noreste de la India y del trópico asiático traído a Panamá, sepa Dios cuándo y cómo, no da frutos en el pueblito de Torrijos.
Lindos ríos y gente con cara de buena esperan a uno en Coclesito. El otro año allá estaremos, pero en día escolar, de manera que con la excusa de los mangos regalados pueda que me dejen dar una de mis aburridas charlas para promover el hábito de la lectura.
