Opinión - 03/4/16 - 12:00 AM

Nombre de esclusas

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Con ocasión de la inauguración el próximo 26 de junio de las nuevas esclusas del Canal de Panamá, diversos sectores han propuesto nombre para las modernas instalaciones, como manera honrar a tal o cual protagonista de la lucha generacional por la recuperación de la plena soberanía sobre la franja canalera.

A pesar de que han salido a relucir nombres representativos de personas y gestas históricas, el sentido común y la prudencia indican que no es conveniente dar relieve a un nombre o lucha histórica en desmedro de otra, porque todas las luchas generacionales son importantes.

Los panameños debemos entender que el proceso de formación de nuestra nacionalidad se sedimentó en varias generaciones y a través de la lucha, no solo del movimiento popular, sino de gobiernos, que en su momento lograron acercarnos más a ese ideal de soberanía.

Ejemplo de esto fue el tratado Arias- Roosevelt de 1936, firmado por el presidente Harmodio Arias Madrid, que eliminó la oprobiosa cláusula de intervención militar contenida en el tratado de Hay-Buneau-Varilla de 1903.

Como olvidar la siembra de banderas de noviembre de 1959 en la que tuvieron destacada participación el liberal Aquilino Boyd (q.e.p.d.) y el dirigente estudiantil Arturo Ríos Torres, o las actuaciones patrióticas del “presidente de la dignidad” Rodolfo Chiari y su canciller Galileo Solís, durante los aciagos días que precedieron a la gesta patriótica del 9 de enero de 1964.

Omar Torrijos, firmó el tratado que puso fin a la oprobiosa presencia colonial, pero también fue un dictador que llegó al poder por un cruento golpe de Estado en 1968.

Este y otros panameños, en su circunstancia histórica se ha ganado el derecho que su nombre le sea puesto a cualquiera de las nuevas esclusas.

Pero, para evitar personalismos y herir susceptibilidades, consideramos salomónica la decisión tomada por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) de bautizar a las esclusas con los nombres Cocolí y Agua Clara y fin de la polémica.