¿Nuevo?
Como un nuevo delito calificó la TV. Y así lo confirmó un oficial de la Policía. Pero yo sabía que no era cierto y que si la autoridad hubiese actuado a tiempo, varios panameños no habrían sido estafados. Se trata del caso de los “falsos mecánicos”. Eso lo denuncié hace unos dos años en estos artículos, porque he tenido encontrones con esos bellacos. Además me enteré de varios otros casos, en su mayoría personas adultas. Mi esposa llamó a la Policía la primera vez para advertirlos, pero por lo visto no hicieron nada y el delito ha continuado. Los casos pasaron así…
Circulaba por Carrasquilla (frente a la Iglesia) cuando un joven hizo señas a una llanta de mi auto. Gritó que estaba mal, que se iba a salir. No hice caso. Metros más adelante otro hombre me advirtió lo mismo y mostró un lugar para detenerme. Paré el auto preocupado. El señor insistió que no siguiera manejando que se caería la llanta. La revisé y nada. Me dijo que tenía suerte que ellos eran mecánicos y la podían arreglar. Llamó por celular a un compinche y por arte de magia se apareció un “mecánico” con una caja de herramientas. Se metió debajo del auto y sacó un pedazo de cable lleno de aceite (¿?). Dijo que allí estaba el “daño” y que lo acompañara a comprar “cerca” las piezas para arreglarlo. Les dije que no quería hacerlo porque el vehículo siempre iba al taller para atenderlo y no perder una garantía.
Insistieron en su ayuda y que cobrarían menos que el taller. Decidí darles diez balboas por su “buena” voluntad. Lo aceptaron y me fui. Luego averigüé y me enteré que era una estafa. A un señor de dinero le estafaron más de mil dólares… Entonces mi esposa llamó a la Policía nuevamente. Después lleno de coraje volví al sitio para enfrentarme a los bellacos y no los vi. A los días vi a uno en otro lugar. Le grité que era un ladrón y me fui para evitar una agresión. (No vi policía por ningún lado). Escribí un artículo sobre lo ocurrido que parece no fue leído en la Policía. Varios meses más tarde unos señores en carro me “advirtieron” que una de mis llantas hacía “ruido” como una maraca. Como esa palabra no la usamos los panameños los saludé y seguí mi camino.
Aquí se ha escrito sobre los tranques hacia el interior en las tardes. También la alta velocidad de los camiones en vía Centenario. Por gusto: la Policía tal vez no lee. (¿ “Delito nuevo”? ¡Falso!)
