Ofendió mucho a su familia
Estimado monseñor Emiliani. Soy una mujer de 47 años con tres hermanas menores. Dos estamos divorciadas, las otras casadas. Mi madre vive y tiene 79 años. Mi padre tiene ahora 91 años. Él nos abandonó cuando yo tenía 16 años y se fue con otra mujer. Era un auténtico desgraciado. Borracho, mujeriego, ladrón y abusador de menores. Varias veces vi cómo le pegaba a mamá. A nosotras cuatro nos faltó al respeto de niñas. Nos manoseaba y hasta llegó a violar a la menor de mis hermanas. Nos gritaba mucho. Prácticamente éramos empleadas de él. Mi madre aguantaba todo, hasta que se enteró de que había abusado de mi hermanita. Y le contamos a ella lo que hacía con nosotras. Nunca vi a mi mamá tan brava como aquél día. Con un leño lo golpeó fuertemente en la cabeza. Él estaba embriagado. Aún así se levantó y la golpeó fuertemente en la cara. Quiere volver. Sigue pidiendo perdón. Mi mamá está dudando si aceptarlo o no. Dos hermanas que sí y dos decimos que no. Nuestros cuñados dicen que sí. La pequeña lo perdonó. ¿Qué hacemos?
Mire señora. Creo firmemente en la misericordia. Así como Dios nos perdona debemos perdonar. Jesús nos habla de perdonar 70 veces 7 y de ser misericordiosos como el Padre lo es. Y en aquella parábola del administrador injusto nos recuerda como un rey perdonó a un señor una deuda de millones y él en cambio cuando vio a un amigo que le debía muy poco, lo metió preso hasta que pagara. Cuando el rey se enteró de eso lo mandó llamar y lo metió en el calabozo hasta que pagara todo, porque así como había sido perdonado él debía perdonar. Jesús nos dice que no seremos perdonados si no perdonamos. Perdonar es un distintivo claro del cristiano. Yo los invito a perdonar para agradar a Dios y quedar en paz con uno mismo. Y perdonar implica no desear venganza y borrar de la mente lo sucedido.
El rencor y el odio envenenan el alma. Arrastrar por años los recuerdos negativos y el resentimiento nos va agotando, consumiendo y amargando la vida.
Entiendo perfectamente que la infancia de ustedes no fue nada agradable y que su mamá vivió con ustedes un calvario por culpa de un alcohólico, colérico y pedófilo. No aceptarlo en la casa por lo que pasó, es su madre la que tiene que decidir. Sea una cosa u otra, hay una obligación moral de cuidarlo porque es el padre de ustedes, esposo de su madre. Tienen que velar por él en su ancianidad, salud, higiene, alimentación. Es el cuarto mandamiento de la ley de Dios. No importa lo pasado. Y recuerde, con Dios usted es invencible
