Oposición ciudadana
La prudencia, sin duda, es una virtud, y en política debe serlo aún más, por ello a todas luces es contrario al buen gusto y la mesura verbal, la afirmación de un ministro varelista, el cual orondo dijo: “la oposición son 100 tuiteros”.
Si a ese exabrupto verbal le sumamos aquel otro de que “la economía está volando” dicho de otro ministro al que le gusta la comida mexicana o aquel más doloroso aún para el pueblo, de que son “ñañecos” los que se quejan de la incapacidad gubernamental, entonces vamos mal.
Estas expresiones demuestran una supina ignorancia del sentir, querer y parecer del pueblo panameño, el cual sería fácil de discernir para estos señores, si dejaran sus oficinas refrigeradas y caminaran por las calles y avenidas del país.
No, señor. La oposición no son 100 tuiteros, ni mil ni medio millón; oposición, como el concepto indica, es oponerse y si lo vemos así, un gran porcentaje de los panameños, que no necesariamente pertenecen a algún partido político, son oposición.
El Gobierno no ha entendido que promesas incumplidas generan insatisfacción y a su vez oposición.
Oposición, a la promesa incumplida de rebaja de la canasta básica y ahorro de $58.00, oposición a la promesa incumplida y fracaso de Barrios Seguros, oposición a la promesa incumplida de una asamblea constituyente; a la fracasada Sanidad Básica.
Oposición a que Pinilla se quede en el Tribunal Electoral con el visto bueno de Varela, oposición a la justicia selectiva que solo persigue a opositores mientras es benevolente con los amiguitos del poder, oposición al nepotismo rampante, oposición a que los militares se jubilen con salarios de $7,000.
De esos hechos se quejan en los centros de trabajo, escuelas, cantinas, restaurantes, hogares, en fin, a cualquier lugar donde haya por lo menos dos ciudadanos conversando, el tema obligado es la insatisfacción con la gestión del actual gobierno.
Las redes sociales son solo vías de escape de esta frustración ciudadana, ante la incapacidad gubernamental. Entiéndalo, Etchelecu.
