Oposición, justicia y poder
La oposición política del país enfrenta tiempos difíciles. El presidente Juan Carlos Varela -con el control de todos los poderes del Estado- ha lanzado una cacería implacable en su contra.
Sin duda que los actos de corrupción deben investigarse, pero debe prevalecer el debido proceso y el respeto a las garantías, no el fundamentalismo, el revanchismo y el odio.
Hoy muchos adversarios de Ricardo Martinelli aplauden y disfrutan los excesos contra sus exfuncionarios, pero tienen que mirarse en ese espejo, porque más temprano que tarde pueden ser ustedes los perseguidos.
Una cosa son las palabras y otra los hechos. En su mensaje del 2 de enero, el jefe del Ejecutivo llamaba a la unidad y prometía respeto. Las acciones demuestran lo contrario.
Se arresta a opositores en la madrugada sin previa citación, se les aplica detención preventiva sin que ello corresponda, se mantiene todo el día esposado a exfuncionarios, se premia a testigo protegido con jugoso cargo diplomático para que inculpe a otros, se amenaza a familiares y se organizan turbas para insultar a los investigados.
¿Es esto justicia? Los jueces y magistrados deben dejar a un lado la cobardía y fallar lo que en Derecho corresponda.
La dirigencia opositora tiene que jugar su papel y no esconderse ante las dificultades. Los líderes se fortalecen ante las crisis y se ganan el respeto de las masas cuando no se acobardan. ¡Todo pasará!
A la sociedad, que analice bien. Que no se deje sorprender ni por nuestra línea editorial ni por la del resto de los medios. No todo lo que se viene diciendo es tan cierto como se presenta. Métanle mente.
A Varela, su procuradora y jueces, que actúen con objetividad y sin abusar, porque dentro de 5 años ustedes pueden estar en el lugar de los que hoy persiguen con saña. ¡Nada es eterno!
