Opinión - 19/2/16 - 12:00 AM

Ovejas Judas 3

Por: Carlos Singares e Itzel de Singares Siervos del Señor -

Romanos 1:25 dice que “cambiaron la verdad de Dios por la mentira.” Hermanos en Cristo, el mundo se divide en dos partes, los que están con la verdad de Cristo y los que están con las mentiras de Satanás. El héroe de estos charlatanes y estafadores que viven del negocio de la religión es el convicto David Yonggi Cho, quien fue condenado en Corea por estafar a su iglesia por decenas de millones, junto a su hijo, otro jerarca neofariseo. Aquí en Panamá, sus imitadores han hecho del sujeto una bandera para promover a las sinagogas de Satanás con falsas doctrinas como las que propaga Yonggi Cho de “la cuarta dimensión” y la prosperidad instantánea. Se trata de una mezcla de budismo asiático diabólico con el falso cristianismo de estos inescrupulosos, avaros y codiciosos.

“La Iglesia existe en el mundo para ser columna y baluarte de la verdad”, 1 Timoteo 3:15. La Iglesia de Cristo es intolerante al pecado y somos un cuerpo de la Verdad que tenemos el deber de defender y promulgar a todos. “Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a estos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquellos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo”, 2 Corintios 2:15-17. Desenmascarar la falsedad es uno de los principales propósitos de Cristo quien confrontó a los falsos-ovejas Judas y les señaló como: “sepulcros blanqueados, o sea contenedores de podredumbre; encantadores de serpientes, hipócritas, lobos disfrazados de ovejas, depredadores del rebaño Santo que han convertido la piedad en negocio para su beneficio”. Hermanos, el Nuevo Testamento está repleto de llamados a discernir, de amonestaciones y reprensiones para los falsos. Las denuncias contra los anticristos y malvados son centrales en el Evangelio. Cumplamos la palabra de Dios y apartémonos de los hijos del diablo.