Padre, fortalece tu familia
Pasada la celebración del Día del Padre, caracterizada por felicitaciones, besos, abrazos, obsequios, en fin, una vez concluida la fecha, queda el compromiso de cumplir con el rol al que están llamados, fortalecer sus familias, velar por su unidad, integración, felicidad y no permitir que fuerzas externas amenacen a este núcleo de la sociedad.
Este domingo, la Iglesia católica hizo un llamado a conservar la unión familiar, conformada por un hombre y una mujer, en la que ambos permiten la fecundación y de allí su familia con la llegada de los hijos. Este es realmente el objetivo y sentir de la Semana de la Familia que transcurre posterior al Día del Padre.
No existe padre perfecto, pero se llamó a recuperar su rol en la familia. No es justo que sean los hijos los que sufran por las decisiones de los adultos. Para lograr un equilibrio en la familia es necesario conservar las dos figuras, en la que la presencia del padre como cabeza de familia siempre va a proporcionar la seguridad a su mujer y a sus hijos, que nadie la puede suplir. Tarea que será efectiva cuando se realiza entre los dos. Los hijos necesitan la presencia de su padre, no es un regalo, una llamada o complacerles sus gustos lo que va a suplir al padre en el hogar.
En este tiempo que transcurre, con la Semana de la Familia, comprendamos que para engendrar un hijo se necesita de un hombre y una mujer, que el camino que comienzan no es fácil, siempre se darán altibajos y diferencias de opiniones, sin embargo, ambos tendrán que llegar a un punto de equilibrio que les permita superar la situación, por el bien de su familia.
Nadie es padre y madre, esa expresión no existe; son dos roles totalmente diferentes, uno transmite seguridad y disciplina y el otro amor y ternura; no cabe la posibilidad de que uno de los dos ejerza el mismo rol, ambos están llamados a guiar a los hijos en el camino de la vida.
Lamentablemente en mi Panamá, el país de las oportunidades, el mal existente en la sociedad se centra en la ausencia de los padres. Ante esta realidad, es necesario que comprendan que una vez se constituyan como tal, son necesarios para la vida de sus hijos y para el fortalecimiento de su familia.
