Opinión - 13/4/16 - 12:00 AM

Panamá

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

La joven mesera se la pasaba caminando de mesa en mesa, recibiendo pedidos de comida, entregando los platos para después recogerlos vacíos y cobrar la cuenta. Cuando le daban una propina, lo agradecía con una sonrisa. Ella representa a un sector de los que viven en este país, que son gente sencilla y trabajadora. Estamos seguros de que ella no será afectada por el escándalo de los papeles de Panamá. Pero otras dueñas de pequeños negocios dijeron que si dejan de llegar a Panamá los turistas por culpa de ese asunto, eso sí los afectará.

En la capital hay nerviosismo entre empleados de ciertos bancos. Piensan que pueden perder sus empleos por culpa de la conocida empresa de los benditos papeles. Más abajo de ese sector bancario se encuentra un señor que desde los 12 años ha trabajado de jardinero y limpiando casas. Ahora con más de 50 años sigue haciéndolo. No entiende el lío de los papeles. Solo le preocupa que la canasta básica no siga subiendo porque eso afecta la comida de su familia.

Muy lejos en las Tierras Altas de Chiriquí, centenares de indígenas gnäbes siembran y cosechan con sus manos hortalizas y legumbres que alimentarán a muchos panameños. Ellos no captan los enredos de este mundo, donde hacer cosas falsas no es un delito. En situación parecida se hallan los esforzados recogedores de basura de todas las comunidades del país. Entre malos olores y el riesgo de contraer una enfermedad por su trabajo, eso de los papeles panameños que han estremecido el mundo económico es similar a una película de ciencia ficción.

Recuerdo a cantidad de estudiantes de Periodismo que a veces no tenían ni para comerse una empanada, o el pasaje para llegar a la U, pero seguían buscando un mejor futuro a base del estudio. Ni qué hablar de aquellos jubilados que temen morir porque no hay medicinas en el Seguro Social. A ellos tampoco les puede afectar peor de lo que están los famosos papelitos.

Señor presidente, usted fue elegido para atender las necesidades de todos los panameños. Por favor, no meta en una sola "chácara" a tanta gente humilde, honesta y responsable, y "otros"... Entre los panameños también hay humor. Una persona en Chiriquí envió en redes sociales una declaración de "guerra" contra Francia. Indicaba que no se les enviaría corozo, jobito, tamarindo ni almojábanos. Lo que sí mandarían es un pelotón de refugiados cubanos con cédula chiricana para que castigaran a esos franceses malcriados que han insultado a Panamá.