Opinión - 02/8/16 - 12:00 AM

Panamá hacia el 2019

Por: Yadira Roquebert Periodista -

Ha concluido la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia 2016, con favorable anuncio para Panamá y los panameños. Aceptar la propuesta de convertir esta nación en sede del encuentro en el año 2019, llenó de emoción al país, dada su proyección internacional. Se trata de un reto, donde más que criticar y darle paso a detractores, es una ocasión para que el mundo viva los valores de solidaridad, humanidad y hermandad presente en esta noble nación; así como su determinación, crecimiento y desarrollo que pone en evidencia al fijarse y alcanzar metas.

Hace algún tiempo un periodista extranjero publicó un artículo al cual tituló: “Y ahora con qué nos sorprenden los panameños”. En aquel momento se refería al avance que ha registrado el país en los últimos años y al anuncio de la ampliación del canal, obra que le abre las puertas al comercio mundial. La determinación de los panameños sigue sorprendiendo.

Con el anuncio oficial divulgado por el Papa Francisco al concluir la jornada en Cracovia, Polonia, Panamá es bendecida en presencia de millones de extranjeros provenientes de los cinco continentes, al ser declarada sede para el año 2019, un año de grandes compromisos, pues también se realizarán las elecciones nacionales. Sin embargo, después de la gran emoción propia del anuncio, cabe asumir este gran reto que traerá beneficio espiritual, económico, educativo y de aprendizaje para el país.

Se trata de un compromiso mundial donde el país y su población, bajo el liderazgo de la Arquidiócesis de Panamá tienen que prepararse para recibir a millones de habitantes, donde hasta el más humilde campesino se constituirá en guía turístico; la educación deberá cumplir un rol determinante al tener que enseñar lo básico de algunos idiomas; el ingreso económico se percibirá en todos los sectores y escalas sociales y el nombre de mi Panamá, el país de las oportunidades, estará en todas las redes sociales.

Si bien el año 2019 toca escoger a nuestros gobernantes y autoridades para el próximo quinquenio, también será la gran oportunidad de recibir a la juventud mundial, acto que revierte en espiritualidad al constituirse el país, en la sede del cristianismo. Panamá, una nación de paz y solidaria, que ha expandido su canal al mundo, se programa para acoger a la juventud mundial, que son todos los que se sienten joven.