Particulares
El aumento de sueldo a los educadores del sector público ha sido acertado; sin embargo, ha quedado pendiente el de aquellos que se desempeñan en el sector
El aumento de sueldo a los educadores del sector público ha sido acertado; sin embargo, ha quedado pendiente el de aquellos que se desempeñan en el sector privado, quienes posiblemente dejen esta actividad empresarial privada.
Este incremento salarial se dio de tal forma que sorprendió a los inversionistas de los planteles privados que ahora se exponen a perder docentes, a partir del próximo año.
En este caso, el papel de la educación particular corresponde a la relación de una asociación pública-privada porque resuelve un gran problema de política pública, sin que el Estado devuelva o invierta nada.
Unos 112,000 estudiantes reciben enseñanzas en estos centros privados de educación, que aportan unos $70 millones al Tesoro Nacional, a través de impuestos. En este punto, debemos señalar que a aquellos centros regentados por religiosos no se les aplica la carga impositiva.
De igual manera, cabe destacar que la gran mayoría de los padres de familia que envían a sus hijos a los colegios privados pertenecen a las mismas capas medias de los 678,400 estudiantes que asisten a las públicas.
A los estudiantes de escuelas particulares se acordó entregarles becas universales de hasta matrículas 1,000 dólares anuales, sin embargo, se hará justicia cuando se haga hasta 2,000.
Creemos que ha llegado el momento para revisar, tanto las autoridades del gobierno como los grupos de docentes y la Asociación de Colegios Particulares, la desventaja en que han quedado sus educadores con relación a los que laboran en el sector oficial.
Proponemos eliminar los impuestos a estos centros de educación y otorgarles un subsidio directo a los docentes porque es tiempo de hacer justicia a quienes han invertido en edificios y mantenimiento de ellos.
