Opinión - 11/7/16 - 12:00 AM

Peores

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Un análisis basado en la experiencia de hace muchos años y gobierno, permite señalar que los dos peores problemas que ha tenido este país han sido la recolección y disposición de la basura y la existencia de buenas calles y carreteras en toda la república. Las personas de edad indicaban que la basura fue bien recogida cuando lo hacían los norteamericanos. Sin embargo, ellos la depositaban en un sitio cerca de la playa, que en aquella época se consideraba lejos de la ciudad. Al quedar en manos panameñas esta actividad, comenzaron los problemas. Uno de ellos fue la politización de la recolección de la basura. No es secreto desde hace años que esa institución era un botín político que permitía el nombramiento de simpatizantes del partido encargados de manejar esa entidad.

Se caracterizaba por tener un personal de bajo nivel, que ciertamente hacía este sucio trabajo sin mayores medidas de protección sanitaria. Al crecer la ciudad, se complicó la recolección de la basura porque no hubo una planificación técnica para controlar este problema de sanidad tan importante. Añada la poca cultura de muchos panameños, que tiran la basura por cualquier lado. La falta de esa planificación ha hecho que Cerro Patacón se haya convertido en un depósito inadecuado, que ya ha afectado a la capital contaminándola con sus incendios. Millones de balboas se han gastado en equipo rodante y la basura cada vez se recoge menos. Ya es tiempo de que se construyan modernos sistemas para convertir la basura en dinero, como ocurre en bastantes países.

Los ministerios de Obras Públicas de hace más de medio siglo nunca pudieron mantener en buen estado las calles y carreteras importantes de Panamá. En parte, por la politiquería con que se manejaron, y los malos materiales usados. Todavía hoy Ud. encuentra en las ciudades del país calles llenas de huecos porque les ponen una delgada capa de asfalto de baja calidad. Carreteras que se construyen a un alto costo y al poco tiempo se dañan no son algo raro en la historia de este país. Podemos manejar una de las maravillas del mundo como es el Canal, pero muchas calles cercanas a la capital y del interior están llenas de huecos que dañan los vehículos y ponen en peligro a los que circulan por ellas.

Hay otras instituciones que no funcionan muy bien, como la Asamblea. En los años 50 del siglo pasado, un chiste decía “que si alguien no servía para policía ni barbero, que se metiera a diputado...”.